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Quiénes son los que más trabajan en el Día de los Enamorados

A pesar de que es domingo y de que se juega el clásico, el 14 de febrero es uno de los días de más trabajo para muchas personas. Rubros que se benefician, empleados que se lamentan

El domingo es, fue y será históricamente el llamado día de descanso. Hasta acuñó su propio verbo y adjetivo: “dominguear”, dícese del acto de hacer “domingueadas”, o sea, actividades de mucha fiaca. Pero para muchas personas, el domingo es un día de trabajo como cualquier otro. Sólo que este 14 de febrero no es un día como cualquier otro: es San Valentín, y los cronogramas de trabajo de varios rubros se ven afectados por la gran actividad del día. Gastronomía, hotelería y florerías, algunos de los más ocupados durante el Día de los Enamorados.

María trabaja en la florería de su familia los martes, jueves y sábados a la tarde. Pero claro, el 14 de febrero es una fecha clave para la venta de flores, así que toca atender el local desde bien temprano y hasta tarde. “Nos preparamos desde que arranca el mes y una semana antes empieza el candombe”, dice con humor. Si bien remarca que es un rubro que va quedando “viejo” porque la gente prefiere regalar otras cosas, San Valentín sigue siendo uno los días más fuertes del año, junto con el día de la madre.

Camila trabaja en un local del Alto Rosario hace un año y medio. A pesar de que no suele trabajar los domingos, esta vez le pidieron que vaya para hacer refuerzo por la cantidad de movimiento que hay en el shopping en el Día de los Enamorados. “Es un día caótico. Mucha gente elige ir a festejar al Alto porque tenés un poco de todo: comés, paseás, vas al cine. Se llena”, explica, recordando otras fechas de locura para el rubro. “Apenas pasaron el horario del mes, le avisé a mi novio que íbamos a tener que hacer algo el sábado”, cuenta un poco con humor, un poco seria. No sea cuestión de quedarse sin celebración por trabajo.

Facundo es mozo en un bar céntrico y está acostumbrado a trabajar los fines de semana. Depende cómo caigan los turnos, trabaja los sábados o domingos desde las siete de la tarde hasta el horario de cierre. Claro, esta vez, le tocó San Valentín. “Son fechas de mucho laburo. Hay gente que las odia y gente que las quiere trabajar porque hay mucha actividad y propina. A mí me daría lo mismo si no fuera por el Clásico”, cuenta casi con angustia.

Es que, claro, los problemas de los trabajadores que hacen posible el Día de los Enamorados para el resto son varios este año. En primer lugar, trabajar un domingo cuando en general no te toca, como en el caso de María. Por otro lado, tener que postergar sus propios festejos de San Valentín en pareja por trabajo, como le pasó a Camila. Y finalmente, pero no por eso menos importante: perderse el Clásico, el lamento de Facundo.

“Cuando toca un día así, que mezcla tantas cosas, es imposible cambiar”, explica Facundo con resignación. “Acá por ejemplo hay un par que no son futboleros pero no quieren trabajar para poder hacer algo con los novios”, dice, casi indignado. Es que, a pesar de que él también tiene novia, su amor por Newell’s está primero. “Por lo menos acá hay tele y obviamente vamos a poner el partido. Pero no es lo mismo, es mi lugar de trabajo, no puedo comportarme como hincha”, admite, con sensatez.

Para María (y para su familia canaya), el tema de perderse de ir a la cancha es más pesado que tener que atender los copiosos pedidos y compras de flores de San Valentín. “Como hinchas nos vamos a tener que conformar con salir a la vereda cuando pasen los colectivos, saludar a los jugadores y acompañar los bocinazos con nuestra bandera”. Es que la florería está en pleno barrio canaya y el clima del Clásico se respira en la calle. “Esperemos que cuando termine el partido la gente vuelva feliz y con ganas de llevarle un ramo a su pareja que muchos habrán dejado para irse a ver el partido a la cancha”, dice con esperanzas.

Así como ellos, muchos otros están lamentando tener que trabajar este San Valentín. Aunque la pasión futbolera parece ser el factor de más peso, algunos otros simplemente quieren poder ir a cenar con sus parejas y estar del otro lado del mostrador. Si este Día de los Enamorados salís a algún lado, dejale propina a los chicos que hacen posible tu cita. 

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