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Los insólitos privilegios a un condenado por violación

Estaba preso por abusar de su hijastra menor de edad, pero gozaba de salidas transitorias sin supervisión en las que manejaba el patrullero y utilizaba la casa del comisario para visitas conyugales 

Horacio Silva cumplía una condena de 12 años en prisión por abusar de su hijastra menor de edad de los tres a los diez años. Después de pasar un tiempo preso en la Jefatura de Melincué, donde sufría agresiones por parte de otros detenidos, fue trasladado a la subcomisaría 3º de Chovet (departamento de General López), a 130 kilómetros de Rosario.

Allí, según acaba de trascender, gozaba de insólitos privilegios garantizados por el comisario Sergio David: salía sin supervisión de la comisaría, manejaba un patrullero en el cual hacía mandados y visitaba con frecuencia la casa del comisario, en la que se supone que incluso tenía visitas conyugales con su actual mujer.

Según confirmaron fuentes oficiales, esta “situación licenciosa” se sostuvo durante varios meses o incluso un año antes de que las autoridades correspondientes tomaran conocimiento. El padre de la niña abusada fue quien descubrió estas irregularidades y las denunció ante la Secretaría de Control de las Fuerzas de Seguridad. Cuando investigaron el caso, comprobaron que Silva no estaba detenido, sino almorzando en la casa del comisario. 

Tras constatar la situación, que generó considerable asombro y revuelo en el pueblo, el comisario fue pasado a disponibilidad y el detenido fue trasladado de vuelta a la localidad de Melincué para completar su condena.

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