La batalla del aire acondicionado y las puertas abiertas

La nueva normativa que busca regular el uso de los sistemas de refrigeración para evitar derroche energético está próxima a entrar en vigencia. Un recorrido por el centro rosarino muestra cómo los locales se preparan, con más o menos dificultades, para adecuarse a las novedades

La térmica marca 33 grados. Aunque en las calles del microcentro rosarino se sienten al menos 38. El asfalto hierve, la sombra no alcanza y las compras hay que hacerlas igual. En medio del agobio, una brisa que trae alivio, una corriente de aire frío que corta el denso aire húmedo como con un cuchillo. Son los aires acondicionados de algunos de los locales comerciales que tienen sus puertas abiertas. 

A pesar del momentáneo sosiego que puedan representar para los que caminan, los aires acondicionados a temperaturas muy por debajo de los recomendados 24 grados en negocios que mantienen sus puertas abiertas para convocar clientes suponen también un derroche de energía que preocupa a algunos. Entre ellos, a la concejala radical María Eugenia Schmuck, que junto a Sebastián Chale redactó la Ordenanza 9375/15, la cual busca regular el uso de los sistemas de refrigeración en los locales. Los comerciantes afirman que mantener el ingreso libre es una estrategia de ventas fundamental.

Según la norma municipal, que fue promulgada en marzo de 2015, los negocios debe graduar sus aires acondicionados en 24º y mantener cerrado el ingreso al establecimiento o adecuar sus puertas. Pero, a pesar de su larga vigencia, hasta comienzos de este año no se demandó a los locales el cumplimiento de la ordenanza. En las primeras semanas de enero, casi 500 titulares de comercios fueron notificados.

El caso de las galerías: puertas manuales que demandan quedar cerradas.

Uno de los escenarios clave del asunto es, obviamente, el microcentro de la ciudad. La Peatonal Córdoba, la calle San Luis y la Peatonal San Martín aparecen como el núcleo del problema, con cientos de comercios funcionando. Y, por lo tanto, cientos de aires funcionando. Desde los primeros pasos de la peatonal Córdoba, a la altura de calle Paraguay donde todo el asfalto se vuelve vereda, puede verse con claridad la emergencia del fenómeno: la mayoría de los negocios mantienen sus puertas abiertas, y basta con acercarse al ingreso para notar que el aire acondicionado está prendido, a baja temperatura.

En la esquina de Corrientes y Córdoba, en un espacio estratégico del paseo peatonal, está Simona, uno de tantos locales de ropa y accesorios para mujeres. La encargada confirma que enviaron una notificación la semana pasada, pero no les dijeron a partir de cuándo empezarán a cobrar multas a los infractores. “Nos dieron un plazo para ponernos en cumplimiento, pero no dijeron de cuánto era el plazo. Vamos a ver cómo hacemos porque el local no tiene puerta, no estaba pensada en el diseño”, comentó.

El problema de ese modesto local lo tienen muchos otros, desde negocios chicos a las grandes cadenas de electrodomésticos: ni siquiera tienen una puerta, ni manual ni corrediza, sino una persiana que cubre toda la abertura. En estos casos, adaptarse a las nuevas reglas no será nada sencillo: instalar una puerta corrediza (una de las posibilidades que la ordenanza plantea como adecuación válida) en una abertura que en algunos casos supera los quince metros de ancho será entre complejo e imposible. 

Un local de calle San Luis, más que ilustrativo: abierto y con aire acondicionado.

Las sucursales de Garbarino, por ejemplo, son uno de los ejemplos comunes de este tipo de comercios. Mientras el aire frío llega por un sistema centralizado, uno de sus empleados opina que es imposible ponerle puerta al local y que seguramente terminarán optando por pagar las multas. Pero no será tan sencillo: la ordenanza prevé sanciones graduales para los infractores que van desde los 30 pesos por metro cuadrado de superficie del local hasta una clausura por 90 días. Es decir, no se pueden hacer los vivos. 

Enfrente, en Frávega, el clima es gélido. La temperatura del aire se siente desde el medio de la Peatonal. Adentro del local, el frío es casi insoportable. Pero, claro, tampoco tiene puerta. Sus empleados prefieren no hacer comentarios. En Garbarino los vendederos aseguraban que, por la forma de ventas del local, tener puertas sin dudas afectaría el impulso con que muchos clientes ingresan y terminan comprando. ¿Algunas personas entran al local sólo para aprovechar el fresco? “No, entran para mirar partidos cuando los tenemos en los teles, no por el aire”, bromea con certeza uno de los empleados. Y parece ser cierto: toda la gente presente está mirando las pantallas encendidas, con programación variada.

Pero, ¿qué pasa con los negocios que no sólo tienen puertas sino que además las mantienen cerradas? Esto pasa en la cadena de Spy Limited: tienen puerta manual y procuran que no quede abierta, justamente para no perder el frío del aire y morir de calor. La encargada dice convencida que siempre trabajaron así y que tener la puerta cerrada no afecta para nada las ventas.

El cartel que, en la puerta de Sport 78, procura no dejar escapar el frío del aire.

Algo parecido ocurre en los varios comercios de Sport 78. Todos tienen puertas corredizas manuales, y en algunas se puede leer un cartel que reza: “Mantenga la puerta cerrada. Gracias”. El encargado dice que es política de la empresa mantener la puerta cerrada, y que cuando algún cliente la deja abierta, los empleados acostumbran a cerrarla. “Hace dos o tres años teníamos muchos cortes de luz. Para ahorrar el consumo de energía, empezamos a cerrar las puertas, apagar el aire un rato en un momento del día cuando se pone muy frío, apagar las luces cuando entra el sol”, narra el muchacho, con toda simpatía.

Es que, el razonamiento de Sport 78 es similar al de la concejala Schmuck, en el momento de justificar y pedir el cumplimiento de la ordenanza. “Siempre hemos sido críticos a la falta de inversión de la Empresa Provincial de la Energía, pero también creemos que los grandes usuarios tienen que aportar una cuota de responsabilidad para que otras personas no sufran cortes de suministro", comentó la concejala. Parece justo: la ordenanza busca contribuir a la sustentabilidad energética.

Entre los locales sin puerta alguna y los que las tienen cerradas, aparece otra especie de negocio: el que tiene puerta, manual o corrediza, y la mantiene abierta. En esos casos, que se multiplican sobre todo en los locales pequeños de las peatonales y calle San Luis (pero también en algunas cadenas como Falabella o Adidas), el motivo es mantener fluido el ingreso de los clientes y no interponer nada en el camino de su voluntad de consumo. Pero también, según parece, son los que más fácil podrán adecuarse: simplemente, hay que cerrar la puerta. 

Un negocio de calle San Luis, como tantos otros: con aire y ausencia de puerta.

Pero, cuidado, no todos los negocios que tengan sus puertas abiertas de par en par son derrochadores de energía. Algunos hacen frente al calor con mucha actitud y apenas un ventilador de pie. A esos sí que no se les podrá demandar que están gastando más de lo necesario.

En otro comercio, una empleada chismosea que el lunes hubo una reunión entre titulares de negocios por el tema de la ordenanza y que no pudieron ponerse de acuerdo en una postura unificada. Aunque no haya una idea clara, la mayoría de los empleados reconocen que la medida “está buena”, a pesar de que pudiera afectar las ventas. “La gente se acostumbrará a empujar la puerta y listo”, resigna una joven al frente de un local de accesorios.

En el recorrido peatonal, aparecen tres agentes de la Guardia Urbana Municipal. Pero están ahí para realizar sus usuales tareas de inspección y control de venta ambulante. Según dicen, todavía no recibieron órdenes de supervisar el tema de los aires acondicionados porque se está dando tiempo a los comercios de que se adapten a la regla. Y aunque ni los locales ni los inspectores conocen en qué momento se demandará el cumplimiento de la norma, el Secretario de Control y Convivencia, Gustavo Zignago, afirmó públicamente: “desde la segunda quincena de enero empezaremos a labrar las actas a quienes no la cumplan". Por ahora, nada de eso.

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