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El éxodo de vecinos, entre incertidumbre y desazón

Los vecinos del edificio de Laprida 972 fueron noticiados este viernes por Defensa Civil que ya podían ingresar a buscar sus pertenencias. A los que residen en la torre de frente, se les comunicó que ya pueden regresar a sus departamentos. Pero el edificio no tiene servicios de luz, agua ni gas, ya que estos subían por conductos en las columnas comprometidas por el incendio en la cochera.

De esta forma, durante la mañana del viernes los vecinos se fueron acercando para retirar sus pertenencias más necesarias, y ya poco antes del mediodía la calle fue abierta al paso vehicular, que estaba interrumpido desde el miércoles del incendio.

Tita Romano contó a Rosarioplus.com que dormía en el 3º D, en la torre más comprometida, el miércoles del incendio. “Sentí la explosión y me desperté sobresaltada, y cuando abrí los ojos ví toda mi habitación negra, llena de humo”.

Entonces llamó a Sergio, su hijo, con dificultad para hablar y una voz bajita avisando: “Vení tranquilo y lento, y no te alarmes que estoy bien, pero el edificio se incendia”. Sergio disparó hacia calle Laprida, asustado. Al rato llegaron los bomberos, y uno de ellos la ayudó amablemente a descender. Este viernes pudo sacar sus cosas con ayuda de su familia, y su cara y sus manos dejaron el rastro del humo negro.

Alejandro sacó una valija de su tía Nélida, de 70 años, quien reside en el 5º piso y estaba en viaje de vacaciones cuando escuchó en la radio que su edificio se incendiaba. “En ese momento ella se asustó porque escuchamos que había un posible peligro de derrumbe, pero por suerte ahora tomó todo con calma”.

Nélida es de los afortunados que tienen el departamento en el frente, por lo que no vio sus cosas afectadas cuando volvió este viernes con su sobrino, aunque salió del edificio cansada porque “tuve que bajar los cinco pisos por la escalera y con una rodilla molesta”. Ahora vivirá un tiempo con él y el resto de su familia.

Según Alejandro, “si el autobomba no chocaba el incendio pudo haber sido menor, porque el problema fue la combustión de los autos que agravó todo, y apagarlo llevó más tiempo con una manguera menos”.

Ignacio, uno de los pocos muchachos del edificio, que vive junto a su concubina, aseguró que “acá el 95 por ciento son gente de la tercera edad”, mientras terminaba de bajar bolsos de su vecina Tita. “Yo no estaba en ese momento, pero mi concubina me contó todo, nosotros vivimos en la torre de adelante, y como llegamos a bajar las persianas tuvimos suerte que no se arruinaron nuestras cosas”. Ahora viven a un par de cuadras en casa de unos amigos.

El joven de 25 años expresó que ahora viven con incertidumbre sobre lo que va a pasar, porque no saben cuánto tiempo llevará para que se repongan los servicios y puedan volver, y analizó: “Lo material, aunque tratamos de no aferrarnos ahora, tiene una carga afectiva importante, por lo que estamos todos suceptibles”.

El director de Defensa Civil, Raúl Rainone, precisó a Rosarioplus.com que “la segunda torre fue apuntalada con elementos provisorios, y llevará alrededor de un mes hasta que se coloquen columnas paralelas, y cuando esto se termine, los vecinos podrán habitar el edificio nuevamente”.

Mientras tanto, cuatro de los vecinos se mudaron a varios hoteles de alrededor para estar cerca, el resto se mudó a casa de amigos y familia. Y Desarrollo Social de la Municipalidad dio hospedaje a algunos vecinos, pero estaría tramitando una residencia temporal en otro hotel.

Nadie se queda en un edificio sin servicios, aunque les duela dejar sus pertenencias, y “vendremos seguido a vigilar por cuestiones de seguridad”, finalizó Joaquín.

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