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El compañero de Pocho que ahora milita con una guitarra

Ramón Cuenca es uno de los tantos jóvenes que aparecen dando testimonio junto a Pocho Lepratti en el inédito documental filmado en 2000 en barrio Ludueña. 15 años después, guitarra en mano, sigue luchando por los mismos ideales. Es uno de los tantos artistas callejeros de la ciudad

Pasaron 15 años. Aquel “Monchi” del vídeo tiene más barba, más arrugas y una piel curtida de tanto andar. Su rostro es uno de los tantos que aparece en el documental en el que se lo ve por última vez con vida a Pocho Lepratti, allá por el año 2000. Ramón Cuenca tiene hoy 35 años. Cambió su apodo pero no su forma de entender al mundo. En las calles de la ciudad se lo conoce como “Agua Dulce”. Es uno de los tantos músicos callejeros que le ponen letra y sonido a las desabridas peatonales.  Ayer militaba junto al Pocho en barrio Ludueña, hoy lo hace junto a sus colegas en una agrupación que se llama Músicos Unidos Rosario. Su denuncia sigue siendo la misma: los pibes de la periferia siguen olvidados y excluidos.

“Acá hay mucha pobreza, mucha drogadicción, y muchos padres de familia que no tienen trabajo por todas estas políticas privatizadoras del gobierno”, decía Ramón en aquel documental inédito filmado por un grupo de estudiantes de la carrera de Comunicación Social en pleno ocaso de un modelo económico que se derrumbó en diciembre de 2001. La cámara se apagó pero la vida de esos jóvenes continuó. La mayoría intensificó su militancia social. Muchos tuvieron familia. Y todos apretaron con fuerza los dientes para progresar y subsistir.

La figura de Pocho sigue siendo un faro en la vida de estos hombres anónimos. Ramón hasta emuló parte de sus pasos. Entre 2002 y 2014 realizó reemplazos como asistente de cocina en una escuela primaria, una tarea similar a la que estaba realizando el emblemático militante la tarde en la que lo asesinaron. “Aprendí y crecí muchos en esa escuela”, le cuenta emocionado a Rosarioplus.com  

De su boca solo brotan elogios cuando recuerda a su amigo caído. “Era un hermano, un vecino, un compañero. Apostaba siempre por la construcción horizontal. Tenía un proyecto de vida dedicado a mejorar las condiciones para el otro. Nos hacía sentir importantes y útiles a todos”, cuenta con nostalgia. Y agrega sobre el presente. “Hay pocas organizaciones que tomaron el legado de aquel grupo”.

Ramón trabajó en muchos rubros. Fue pintor y electricista. Hoy su fuente laboral es la música. Este año, su cara apareció en los portales de la ciudad. Sus letras forman parte del proyecto “Canciones de la Ciudad”, una serie de documental multisoporte sobre los músicos de las peatonales rosarinas.   

Su espíritu sigue siendo crítico y combativo. Mira para atrás y ve en Ludueña una pobreza estructural que, a su juicio, nunca se revirtió. Dice que en Rosario el crecimiento económico de los últimos años alcanzó solo a los barrios del microcentro. “En la periferia siempre hay exclusión.  Las políticas laborales, de salud y de educación de esta ciudad son dirigidas siempre hacia el mismo lugar, no hacia los sectores populares”, afirma.

Ramón, en el video inédito de hace 15 años atrás donde también aparece Pocho Lepratti

El panorama, en la opinión de Ramón, es aún más delicado por la expansión del narcotráfico y por su penetración en jóvenes, adolescentes y niños. “El Estado sigue siempre ausente en lo que hace a políticas de niñez y juventud. Hoy para males la droga es un gran calvario”, subraya. Y agrega: “En los 90 la exclusión fue por la falta de trabajo. En la última década la gran exclusión se da por el consumo de drogas”.

Ramón sabe que vendrán tiempos difíciles tras el triunfo electoral de la derecha. Pide dos cosas: Salir a la calle con más fuerza que nunca. Y no “regalarle al kirchnerismo” consignas que Monchi, Pocho y los muchachos de “La Vagancia” levantaban en silencio desde los años 90.  

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