El 2016 nos encontrará enteros o devaluados

Es una ingenuidad suponer que la brusca liberación del mercado cambiario, sin intervención posible del Estado, no repercutirá en la suba de precios, analiza el economista 

En la madrugada de este jueves 17 de diciembre de 2015 el Banco Central de la República Argentina (BCRA) publicó seis nuevas comunicaciones. Todas referidas al fin del llamado cepo al dólar, que fuera parte de los anuncios que en el atardecer del día anterior hiciera el ministro de economía Alfonso Prat Gay.

Las novedades son las siguientes:

  1. Con la intervención del BCRA, por acción u omisión, el precio del dólar del mercado único libre de cambios dejará de ser de $9,80 y se ubicará en el día de apertura alrededor de $14,50. Esto implicará una devaluación inicial del peso del 48% aproximadamente. Recordemos que la última devaluación brusca fue en enero de 2014, cuando el dólar aumentó algo más de 23%. Un poco más atrás, el 6 de enero de 2002 el precio del dólar era $ 1, al día siguiente Duhalde lo llevó a $ 1,40 llegando a 1,95 a fines de enero de ese año y registrando en junio de 2002 su precio máximo $ 3,85. Hay que tener claro que la devaluación hoy será del 48%, a futuro no sabemos aunque el recordatorio de la historia reciente nos debiera prevenir sobre lo que pasa cuando el mercado es el que decide con la anuencia activa o pasiva del estado nacional.
  2. Este nuevo nivel del dólar oficial hace que las exportaciones, que se cobran siempre en moneda extranjera, significarán -traducidas a pesos- una suma de dinero mucho mayor que hasta el 16 de diciembre, al menos 48%. Las importaciones, que se pagaban comprando moneda extranjera al cambio vigente, ahora requerirán de mayor cantidad de pesos para adquirir cada dólar, euro, yuan o real que se necesite para pagarlas. Pensar que este encarecimiento de las importaciones no se trasladará total o parcialmente a los precios internos es cuanto menos ingenuo, a pesar que a partir del 23 de noviembre hubo una fuerte remarcación ante la posibilidad de la devaluación del peso.
    El ministro Prat Gay anunció el levantamiento del cepo casi sin restricciones.
  3. Mediante comunicación A 5850, la primera de seis que integran el paquete de medidas cambiarias, el BCRA anunció varias cosas, entre ellas:
  • Deja sin efecto la consulta y registro de operaciones cambiarias que formaban parte del programa homólogo de la AFIP. En consecuencia, ni el Banco Central ni Afip autorizarán las operaciones a partir esta modificación. En cambio serán los bancos, casas de cambio y otras entidades autorizadas las que den luz verde a las operaciones, aunque sujetas a las reglas de lavado de dinero. Con esto, se privatiza la autorización para la compra-venta de moneda extranjera: es el mercado y no el estado quien manejará el escenario. Esto no significa que a posteriori la AFIP quede inhibida para preguntar sobre el origen de los fondos y las relaciones de consistencia con los ingresos declarados.
  • Se establece un límite para la compra de moneda extranjera, por mes y para el conjunto de las entidades, idéntico al existente en octubre de 2011, es decir USD 2.000.000. Los compradores firmarán una declaración jurada en la que manifiesten que la operación solicitada no excede el tope antes indicado. Pero como no existe, hasta el momento y en función de lo que dice la norma, penalización ante la violación de ese límite, quedaría –en principio- como una infracción no punible.
  • No todas las compras de moneda extranjera se podrán hacer llevando pesos en efectivo. Hasta USD 500 por mes y para el conjunto de entidades, los compradores podrán hacerlo de esta manera. El resto de las operaciones requerirá la preexistencia de fondos suficientes en una cuenta a la vista (apartado 2 inciso c de la comunicación A 5850)
  • Si una persona o empresa tuviera activos en el exterior y quisiera venderlos en Argentina podrá hacerlo sin límite de monto y al mismo tiempo tendrá como derecho volver a comprar moneda extranjera hasta el mismo importe siempre que sea con destino de inversión en el exterior. Esta medida requiere observación especial por cuanto puede ser el vehículo para legalizar la fuga de divisas dada la opacidad de la redacción del último párrafo del apartado 2.
  • Se elimina la obligación de liquidar en el mercado local los fondos en moneda extranjera recibidos del exterior en concepto de préstamos. Y aunque si sea obligatorio para el caso de ejercer el derecho de compra de divisas para atender tales obligaciones, esto vuelve a poner un agujero negro en los préstamos intra corporativos, una enorme ventana que ha permitido hasta ahora la fuga de divisas.
  • Se disminuye el plazo mínimo de estadía de fondos ingresados desde el extranjero, llevándolos a 120 días, volviendo a dar mayor volatilidad al flujo de capitales especulativos de corto plazo.
  • El apartado 13 anuncia que no habrá límite de monto para las nuevas operaciones de importación de bienes con fecha de embarque a partir del 17 de diciembre de 2015 inclusive. Las deudas existentes al 16 de diciembre de 2015 por importaciones, se cancelarán con moneda extranjera comprada en el mercado de cambios a la nueva cotización. Imaginar que esto no se trasladará a precios también requiere de una dosis elevada de optimismo. Sin embargo el BCRA estableció una diferencia: sólo no tendrá límite para la compra de moneda extranjera 1) la deuda del sector público nacional y sus empresas, 2) las operaciones que estén documentadas en una Carta de Crédito o letras avaladas por entidades financieras y 3) las operaciones con organismos internacionales o agencias oficiales de crédito (Banco Mundial, Corp Andina de Fomento, BID, etc). El resto de las deudas con el exterior tendrán un límite mensual de de USD 2.000.000 hasta el 31/12/15, de USD 4.500.000 de enero a mayo de 2016 y sin límite desde junio de 2016.
Es de esperar que los importadores trasladen hacia abajo de la cadena el incremento del dólar.

Dentro de las comunicaciones del BCRA se encuentran también las referidas a la emisión de títulos públicos en moneda local ajustables por dólar y en moneda extranjera, asociadas a los pedidos hechos por el gobierno nacional a las empresas que integran el complejo agro exportador, a las que están vinculadas con la extracción de hidrocarburos, a bancos transnacionales con o sin casa en Argentina. Esto significa que la apertura o liberalización administrada de compra de divisas se financiará con recursos de terceros que habrá que devolver. En otras palabras: se toma deuda para financiar la fuga de divisas, historia que ya hemos conocido en el pasado reciente. El gobierno nacional apuesta a que la confianza aminore la apetencia por el dólar y que entonces el ingreso de divisas sea mayor a los egresos, provocando un aumento de las reservas.

La evolución de las reservas internacionales en los próximos días será la muestra del grado de confianza alcanzado y del costo emergente del incremento de la deuda externa y/o en moneda extranjera. El aumento de la deuda pública encarecerá el capítulo dedicado al pago de intereses, máxime mediando la devaluación. Si ello es complementado con el anuncio de eliminación y reducción de derechos a la exportación, el presupuesto del estado nacional sufrirá una alteración dramática: menos ingresos aduaneros, mas egresos por intereses, menor gasto por quita parcial de subsidios, todo en una sola dirección: el recorte inevitable en términos reales e incluso nominales de un conjunto de programas sociales vigentes afectando a la vez el poder de compra de la población que tiene ingresos fijos: salarios, jubilaciones y pensiones.

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