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Echaron a empleado judicial condenado por pedofilia

Era el jefe de Despacho de los Tribunales en Vera, en el norte provincial. La causa venía desde 2011, cuando lo descubrieron como parte de una organización que prostituía a niñas pobres

¿Quién dice que si entrás a trabajar para el Estado te jubilarás allí porque nunca te despedirán? Claro, hay delitos extremos que sí merecen la medida más drástica e infrecuente que puede asumir la administración pública como empleadora.

Es lo que sucedió con Raúl Alfredo Bolaño, que era un empleado del Poder Judicial en la ciudad de Vera, en el norte santafesino, y allí atendía la mesa de entrada del tribunal provincial. Por cierto, era el jefe de la sección Despacho. Pero ahora que está condenado a ocho años de cárcel por abuso sexual agravado en perjuicio de menores de edad, la Corte Suprema pidió, y el Ejecutivo aceptó, la cesantía de este hombre.

El ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia decretó la cesantía del jefe de Despacho de los Tribunales de Vera, se informó desde esa cartera.

Con las firmas del gobernador, Miguel Lifschitz, y el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Ricardo Silberstein, “el Poder Ejecutivo aceptó el pedido elevado por la Corte Suprema de Justicia de la provincia en el mes de octubre de 2015 y dispuso el cese inmediato de funciones del agente Raúl Bolaño, quien fuera condenado con sentencia firme a ocho años de prisión, por el delito de abuso sexual con acceso carnal reiterado, en perjuicio de una menor de 13 años, durante el año 2011”, se indicó.

Por lo tanto, el ex empleado queda inhabilitado y destituido del cargo, por lo que pierde su derecho a un haber jubilatorio por la carrera desempeñada en el Poder Judicial.

Bolaños cayó preso en abril de 2011 junto con una mujer y otros hombres, adultos todos, incluso había un anciano de 81 años. En ese momento, el empleado judicial tenía 57 años. La investigación los consideró a todos parte de una organización secreta que en Vera pagaba por tener sexo con niñas que eran captadas por la mujer detenida. Las víctimas eran de origen humilde, y recibían 30 pesos por cada encuentro con uno de los involucrados, entre los cuales se contaba Bolaños.


 

 

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