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Del primer trabajo formal a la calle, sin saber por qué

La semana pasada, el gobierno nacional avanzó contra dos organismos nacionales de la ciudad. Se concretaron masivos despidos en el Centro de Documentación Rápida y se anunció el cierre de Centro de Acceso a la Justicia, ubicado en Villa Moreno. Trabajadores de ambas oficinas hablan de una "tristeza colectiva" por la pérdida de las fuentes laborales y por derechos que ya no van a estar garantizados

Catriel y Luciano no se conocen. Uno vive en Granadero Baigorria. El otro pasa la mayor parte del tiempo en Villa Moreno, el barrio que eligió para trabajar y militar. Tienen, sin embargo, puntos en común. Son jóvenes (24 y 20 años, respectivamente) y muy aplicados en los estudios. Catriel está a un paso de terminar la carrera de Psicología Social, mientras que Luciano aún conserva con orgullo la foto de abanderado que le sacaron dos años atrás cuando terminó el colegio secundario. Ambos encontraron en el Estado el primer trabajo formal. Uno en el Centro de Acceso a la Justicia  (CAJ) y el otro en el Centro de Documentación Rápida (CDR). Aunque los dos quedarán próximamente en la calle por decisión de Casa Rosada. 

El CAJ de Villa Moreno, cerca del cierre

Las noticias de cierres y recortes en dependencias nacionales de la ciudad se conocieron la semana pasada. Por un lado, se decidió prescindir del 70 por ciento del personal que se desempeña en los Centros de Documentación Rápida del Registro Nacional de las Personas (ReNaPer), ubicados en la Terminal de Ómnibus y en la Estación Rosario Norte. El Ministerio del Interior envió 41 telegramas de despido, por lo que las oficinas seguirán funcionando con apenas 19 empleados.

Por otro lado, los trabajadores del Centro de Acceso a la Justicia de Villa Moreno se enteraron de que el gobierno resolvió cerrar los casi 80 establecimientos que funcionan en el país. Las oficinas forman parte de un programa que tiene como objetivo llevar la Justicia a los barrios más humildes del país. En Santa Fe, hay tres de estos centros. La información extraoficial es que bajarán las persianas en el corto plazo.

"Los vecinos nos preguntan qué pueden hacer para evitar el cierre"

Catriel Álvarez tiene 24 años. Lleva seis instalado en Villa Moreno, el barrio donde profundizó su militancia social. Vive en otro punto geográfico de la ciudad, pero dedica gran parte de su tiempo a dar una mano a los que más la necesitan. En 2013 empezó a trabajar en el CAJ, inaugurado en 2012 tras el asesinato de tres militantes del barrio.    

Catriel trabaja en el CAJ desde 2013

La dependencia cuenta con seis trabajadores. Hay dos personas que se encargan de la parte administrativa (Catriel es uno de ellos), una trabajadora social, una abogada, un coordinador y una psicóloga. En tres años, realizaron más de 23 mil trámites, entre los que figuran expedientes en el Ansés, derecho a la salud, contención jurídica y la resolución de un sinfín de conflictos vecinales y familiares.

"Las tareas son múltiples. La semana pasada, por ejemplo, saqué 45 fotos para chicos que necesitaban un carnet para ir a la pileta. Ayudamos en todo lo que podemos, si está al alcance lo hacemos", le cuenta Catriel a Rosarioplus.com. Y agrega: "Todo es a puro pulmón. Al principio cuando arrancamos no teníamos Internet. Los compañeros tomaban las consultas y las resolvían en sus casas.

Este lunes, Catriel se sentó en su silla de trabajo sin saber qué será de su futuro laboral. "No queremos a salir a luchar una vez que nos hayan despedido. Y ojo que la lucha no es individual, estamos preocupados por nuestros puestos de trabajo, pero a la vez por los derechos que van a perder los vecinos. La gente nos pregunta qué puede hacer para evitar el cierre", señala. 

El fantasma del despido sobrevuela las 24 horas en su cabeza. "Por suerte no tengo hijos. Pero pago un alquiler y otros gastos que hay que afrontar para vivir. Es imposible no pensar en que te vas a quedar en la calle. La decisión parece estar tomada", concluye. 

"Va a ser muy doloroso no poder ayudar en mi casa"

Luciano conserva con orgullo su foto de abanderado

Luciano Hartmann tiene 20 años. La semana pasada le llegó un telegrama de despido. Ya no trabajará más en el Centro de Documentación Rápida ubicado en la estación de colectivos. Nadie le explicó por qué. Su conducta en estos dos años de trabajo ha sido intachable. Su granito de arena permitió trámites rápidos y ágiles, algo impensado en los años en que los pasaportes se renovaban en dependencias policiales.

Luciano vive con su mamá y dos hermanas. Su papá falleció el año pasado, lo que hizo aún más cuesta arriba la economía familiar. "Hay compañeros que están mucho peor que yo. Hay hasta mujeres embarazadas despedidas. Pensar que en este lugar encontré mi primer trabajo formal y ahora me echan sin una explicación. Es doloroso saber que no voy a poder aportar en mi casa o que le voy a tener que pedir a mi hermana para pagar la tarjeta del colectivo", asegura. 

Con los recortes, las oficinas empezarán a operar solo de mañana. Las cesantías comienzan el mes que viene. "En las últimas horas nos llegaron nuevos telegramas con rectificaciones en las fechas de despidos, dicen que hasta marzo podemos trabajar. El tema es que hay una orden de no dejarnos entrar, por lo que esta decisión nos deja más confundidos, no sabemos qué hacer".

Luciano aclara que se va a presentar y de ser necesario se parará en la puerta de la oficina para que nadie pueda aferrarse al falso pretexto de que los echan por "ñoquis". En una primera etapa fue cajero. En el último tiempo estaba encargado de la atención al público. "No sabemos qué hicimos mal", repite angustiado. 

Unos 41 trabajadores del Renaper en Rosario fueron despedidos

El Centro de Documentación de la Terminal de Ómnibus tiene un promedio de 300 trámites por día. "La gente siempre nos felicitó por la agilidad del trámite y por el trato. Nos decían que no nos parecíamos en nada al viejo empleado público desganado y malhumorado. Rompimos con ese molde. Así y todo nos mandan a la calle", reflexiona.

La posibilidad de que se revisen los despidos asoma muy complicada. Las gestiones están a cargo de los gremios. Luciano, por lo pronto, ya empezó a subrayar posibles trabajos en los clasificados del domingo. 

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