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Del campo a la heladera, los alimentos aumentan siete veces

Un estudio de Came asegura que el precio de los productos agropecuarios se multiplicó 7,1 veces en enero. Buscan que haya más conciencia en el consumo y un mayor control de precios

La Cámara de la Mediana Empresa difundió su Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que mide la diferencia promedio entre el precio góndola y de origen para una canasta de 20 alimentos, con el objetivo de “alertar sobre el camino de la renta y generar una conducta en el consumidor”.

El resultado no es para nada alentador: el estudio asegura que los productos agropecuarios se multiplicaron 7,1 veces, por lo que se deterioró 1,4 por ciento la diferencia de precios en el primer mes de 2016.

El presidente de Came, Elías Soso explicó en diálogo con Sí 98.9 que “en la cadena productiva hay una forma de hacer negocios que excede el marco de lo razonable, y hay una desproporción entre intereses y gastos, desde la devaluación del nuevo gobierno y la pérdida del poder adquisitivo”.

Según Soso, el comportamiento de los formadores de precios es “inconcebible”. Por eso, recomienda que “el consumidor al ver un producto caro debe decidir no consumir para defender sus intereses de cara a los organismos internacionales que ponen los precios”.

El producto con mayor disparidad de valor fue la pera, donde el consumidor pagó en góndola casi 20 veces más de lo que recibió el agricultor en el campo. Según el índice de Came, otros artículos que se encarecieron notablemente fueron también la acelga, el arroz y la manzana roja, que mantienen distorsiones muy acentuadas desde que comenzó la medición hace seis meses.

Soso evaluó que “más que responsables de la suba de precios hay que buscar una solución”, y consideró que “son los sectores políticos los que deben resolver el problema, mientras que las cadenas deben contribuir disminuyendo el índice de rentabilidad”.

El representante de Came propuso que las oficinas de defensa al consumidor orienten a los consumidores con los precios en cada barrio, para que “se propongan los precios de los negocios en los productos de demanda corriente, y así promocionar la competencia”.

La propuesta es simple: según Soso, “el consumidor se defiende no comprando”. Planteó un claro ejemplo: “Cuando el tomate subió a $39 el kilo, la gente no compró y a la semana siguiente se vendió a $8 el kilo”.

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