Terapia por Skype: un complemento para el diván

Los tiempos cambian. Las innovaciones tecnológicas llevan a otros hábitos casi sin darse cuenta. Todo está en el celu o la compu, desde pedir una pizza hasta tomar una clase de cualquier idioma. Y ahora también los psicoanalistas. Sí, la terapia de grupo virtual se instala con cada vez más fuerza por la comodidad que genera para ambas partes y aunque quienes la defienden aclaran que no se trata de un reemplazo, sino de un complemento, muchos pacientes la adoptan definitivamente.

“Esto empezó en el año 2009 con un grupo de alumnos a los que luego se sumó gente de distintas partes del mundo. Así se armó un grupo bastante grande que duró cuatro años”, contó a Rosarioplus.com el médico psicoanalista vincular Carlos Pachuk, quien defiende la denominada “terapia de grupo virtual”. Y tiene sus firmes argumentos.

La facilidad para coordinar horarios, evitar trasladarse hasta un consultorio, no interrumpir el vínculo con el psicoanalista por viajes o vacaciones y la posibilidad de hacer terapia familiar de grupo más allá de la distancia, son algunas de las ventajas de la nueva tendencia.

“Sólo se necesita del Skype. Allí uno ve todas las caras, cada uno en su casa, un bar, o donde sea, y entonces cada uno que habla crea un conjunto. Son espejos múltiples en una computadora”, señaló Pachuk.

Para el psicoanalista, autor de Terapia de grupo virtual, curarse por internet, "los resultados son positivos”, aunque aclara: “Tiene que tratarse de pacientes neuróticos que no tengan una problemática muy grave. Adictos, psicóticos o casos de violencia de género no se pueden atender por internet. Para todos los otros casos la terapia funciona muy bien y se está difundiendo, cada vez es más común”.

“Este tipo de terapia se desarrolla mucho en casos de migración. Al atenderse con un terapeuta de la lengua materna el paciente tiene la sensación de estar acompañado por alguien del país y entonces se soluciona la sensación de aislamiento. Y para el psicoanalista es un paciente como cualquier otro, con sesiones que tienen el mismo ritmo que las presenciales”, amplió Pachuk.

Siempre hay críticas

Todos los cambios generan controversia. Lo cierto es que tarde o temprano las modificaciones se imponen y casi sin percibir cómo ocurrió el mundo termina por ceder sobre el avance de lo virtual. Algo así ocurre con las terapias virtuales.

"Siempre están las objeciones ante los cambios. Gente que no está de acuerdo. Algunos creen que solo la presencia del terapeuta genera psicoanálisis, pero yo creo que se puede aplicar en distintos dispositivos", remarcó Pachuk.

Algunas desventajas

Los defensores de las terapias virtuales son conscientes respecto de algunas cuestiones por mejorar. Además de la imposibilidad de atender a cierto tipo de pacientes, hay otras cuestiones.

La fantasía de una disponibilidad permanente como una terapia sin límites puede ser un problema. ¿Qué pasa si el psicoanalista no contesta en el chat? Aumenta la dependencia en un doble sentido: el analista obligado a contestar en un tiempo cercano y el paciente puede transformar al terapeuta y el celular o la computadora en fuentes de consulta frente a cualquier decisión y así perder autonomía.

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