Lichu Zeno: “Ahora me gusta no saber qué me depara la vida”

El joven que hace un año embanderó una campaña por la donación de médula ósea a partir de que le diagnosticaron leucemia, contó en un diálogo íntimo sobre el crecimiento que tuvo, sus ganas de viajar, su vocación de ayudar, la identificación que generó en Angelito Di María y hasta una promesa que le hizo la intendenta Fein

Esta semana Lichu Zeno volvió a estar en boca de todos los rosarinos. Y esta vez no fue por su campaña “Compartí Vida”, ni por la búsqueda que protagonizó sobre su donante de médula, ni siquiera por el mensaje que le mandó el propio Papa Francisco. El Concejo de Rosario le entregó un diploma de honor por su labor solidaria, realizada en el año “más difícil y más revelador” de su vida.

Lichu estaba cursando las prácticas de sexto año en Medicina cuando se sacó sangre para unos estudios y se enteró de su enfermedad. “El día anterior jugué al fútbol, me sentía bien, y no me esperaba esa noticia para nada”. Y sin embargo, aseguró a Rosarioplus.com que al enterarse, “todos me venían llorando como si fuera un velorio, y yo no lo tomé así, acepté la enfermedad, y les dije ‘no estoy muerto’”.

Esa fuerza inexplicable que nace en las peores adversidades es la que sorprende del joven que se puso al hombro una campaña entera. Luego hizo las quimioterapias, y pensó que volvía a la Facultad, donde hizo dos rotaciones más. Pero tuvo otra recaída, para la cual se necesitó del trasplante de médula, y comenzó otra campaña para encontrar a su donante más compatible, que vive en Brasil. “Con la enfermedad aprendí a no hacer tantos planes, porque iba a hacer tantas cosas, y tuve que volver al hospital”, dijo.

Ahora Lichu tiene una nueva filosofía de vida: “Tuve el tiempo para pensar, y aprendí que me gusta vivir con la incertidumbre de no saber qué va a pasar con mi vida. Antes tenía todo asegurado, sabía que me iba a recibir de médico e iba a trabajar con mi padre. Iba a ir al club, salir con amigos. Una vida cómoda, pero si está todo escrito, ¿para qué venimos al mundo?”.

Antes, él pensaba como la mayoría: “Te educan para conseguir cada vez más y nunca estar conforme con lo que uno tiene.  Es parte del sistema, tenés que ‘hacer’ todo el tiempo, porque sino no sirve. Sin embargo ahora no estoy haciendo nada y estoy disfrutando”. Lo que venga, aseguró, va a ser bueno.  

La enfermedad a Lisandro le trajo muchas sorpresas, que siguen sucediendo todos los días: como el famoso mensaje del Papa Francisco para su operación, sobre lo que recordó: “Pasaron el video el otro día en el Concejo, y recién ahora caigo: el Papa me dijo Lichu!”.

Por eso analizó: “Está bueno ver que las personalidades también son seres humanos y tienen desafíos parecidos”, como su ídolo Ángel Di María, con miles de fanáticos en todo el mundo, y cuando nació su hija tuvo un problema de salud: “Me mandaron mensajes con su mujer, y el jugador del Real Madrid Marcelo lo publicó en su Facebook, que tiene millones de seguidores. Que todo el mundo te ayude es muy emocionante”.

Lo unico seguro para Lichu en este momento es que quiere hacer un viaje largo: “Mi sueño siempre fue viajar solo, es una experiencia enriquecedora, aunque me dé un poco de miedo, pero me va a hacer crecer y conocerme. Siempre lo postergué hasta que termine la facultad, y ahora no quiero esperar más. Después veremos qué hago con los estudios, el rugby... Yo estaba en la zona de confort, porque sé que mi familia y mis amigos van a seguir estando aunque me vaya”, razonó.

La enfermedad moldeó su filosofía de vida. De ahí que hoy revisa convencido que “la gente se enoja por pavadas todo el tiempo, pero venimos al mundo a pasarla bien, a hacer lo que a uno le gusta. Aprendí a no quejarme por nada y ser más consciente de lo afortunado que soy, así como de las cosas que puedo hacer cada día, y durante mi internación no podía. Ahora hay pocas cosas que me puedan sacar de mi centro”.

Lichu Zeno, repasando aprendizajes y brindando lecciones en el estudio de Sí 98.9.

El alma gemela de Lichu

En un año al joven rosarino le van dar el alta, y con ello también podrá conocer al hombre que le donó la médula ósea. Sobre este generoso desconocido, aseguró tener sensaciones muy extrañas hacia él: “Lo amo aunque no lo conozca, es como un hermano desconocido”.

Es que Lichu se imagina y cree que es muy loco, “cómo un hombre en Brasil es tan compatible conmigo, más que mis hermanos. Es un alma gemela que te salva la vida”, y especuló en cómo habrá sido el día que decidió donar: “Lo habrán invitado al jugar al fútbol y prefirió ir a donar, quizás hace diez años, y de eso dependió mi vida. Ya me contará él en persona”.

Sobre el momento del trasplante, Lichu aseguró que “fue increíble, vino la bolsita y fue un nuevo comienzo, volví a nacer”. Y una amiga que había sido trasplantada le dio la idea de poner música mientras le realizaban la intervención. Entonces le pidió a sus amigos y familiares que cada uno elija una canción.

Lisandro escucha de todo: “El otro día escuchaba jazz y tango, mi viejo me hace escuchar los Beatles, me gusta mucho el rock nacional y la electrónica. Si voy a la playa, escucho reggae. Me gusta todo tipo de música, porque te lleva a sensaciones y recuerdos”. Entonces sus seres queridos le hicieron un CD grabado de 35 canciones, que las escuchó durante el trasplante, y fue “un momento hermoso”, aseguró.

-¿Qué te provoca pensar que todos te conocen en Rosario?, preguntó Rosarioplus.com

-Me divierte. Un día entro a un local a comprar la comida del perro y me dicen “Hola Lichu”, y está bueno, que aunque no los conozca, me hablen de la donación de médula. Es genial. Creo que a partir de mi causa hay más donantes, me parece.

-Inspiraste a la propia intendenta con tu historia y tu campaña, a quien comprometiste a crear un centro de donación municipal. Y todo comenzó apenas supiste de tu enfermedad el 3 de noviembre de 2014. ¿Cómo te surgió la inquietud en semejante momento?

-Cuando empecé con la campaña “Compartí Vida”, fue una rueda que creció y no va a parar. Nos unimos con Rosario Solidaria, hicimos una gran movida en el Monumento y se sumaron famosos. Y fue tan exitoso que logramos donaciones de sangre e inscripciones, que antes eran una vez por mes, y ahora ya son dos veces por semana.

Recuerdo que cuando me escribió un mensaje Mónica Fein para mi operación, yo le respondí pidiéndole si podía comprometerse a crear un centro de donación municipal, y se comprometió en seguida, y ahora en la entrega del diploma del Concejo la intendenta me dijo ya está lista la Casa del Donante, va a ser en calle Buenos Aires al 2400, donde antes era Iapos.

Tenemos proyectos para concientizar en los colegios, estaría bueno proyectar cosas para que los chicos aprendan a ser donantes antes de ser adultos. Estaría bueno que cuando tengan 18 años tengan las mismas ganas de ser donantes que de sacar el carnet.

Desde que comencé con esta campaña se fue dando naturalmente que pacientes con la misma situación o familiares me consulten, y me siento cómodo hablando de la experiencia. A ellos les sirve escuchar a un médico que también lo vivió, y es algo que me imagino haciéndolo en el futuro, colaborando con todos los centros de donación. Me siento bien sabiendo que puedo ayudar de esa manera.

“Pienso en el hombre que fue mi donante, un alma gemela que me salvó la vida sin conocerme”, valoró.

A donar mi amor

En el encuentro que tuvo con el Papa Francisco, el líder católico le dijo que la donación de órganos “es la forma de solidaridad más sublime que puede existir, porque es una donación en vida”. Entonces, Lichu recordó: “Es muy común el mito de que la gente cree que no hay que ir al médico, porque si vas seguro algo te van a encontrar. Pero es al revés: si sucede cuando vas, hay que agradecer que te encuentren cualquier problema a tiempo, porque sino lo tenés sin saber hasta que mañana puede ser tarde”.

Para inscribirte como donante de médula y de sangre, sólo hay que ir al Hospital Centenario, al de Niños Víctor J. Vilela ó en el Sanatorio Británico, y sacarse sangre, y así quedás inscripto en un banco mundial de sangre.

Lichu puntualizó que “hay muy pocas chances de que seas compatible y que te llamen para donar; y si te llaman, es un trámite de dos horas, que te conectan en una máquina parecida a la de diálisis, donde se filtra la sangre: estás despierto, no te duele, no te internan, mirás la tele, y la sangre sale por un tubo de un brazo, en la máquina se separan las células de médula ósea, y la sangre vuelve a cuerpo por el otro brazo. Y te vas a tu casa cuando se llena la bolsita. Y el banco mundial de sangre tiene un encargado de meter la bolsita en una heladerita, como un tesoro, tomarse un avión a otra parte del mundo, va al hospital y se lo da al médico para realizar el transplante”.

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