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Un testigo relató el contacto final del avión con la torre de control

Un copiloto que estaba en la zona de la torre de control de Medellín escuchó la conversacion de una controladora de vuelos con el piloto del avión estrellado que llevaba al equipo del Chapecoense, y aseguró que éste solicitó prioridad para aterrizar por “problemas de combustible”. El estremecedor relato en un audio

La conversación que escuchó el copiloto del vuelo de Avianca 9253, Juan Sebastián Upegui, que sobrevolaba la zona en el mismo momento del siniestro que se llevó 71 vidas este martes por la madrugada cerca de Medellín, expone cómo fue el momento, en un audio que fue difundido por el canal RCN Noticias de Colombia. Allí el testigo asegura haber escuchado al piloto pedir pista para aterrizar de emergencia por falta de combustible.

Upegui detalló que al comienzo de la conversación, el RJ85 estaba dando vueltas por encima de su avión, y el comandante del Lamia Avro RJ85 siniestrado dijo: “Solicitamos prioridad para proceder a la pista, tenemos problemas de combustible”. Al escuchar que tenían falta de combustible, éste pensó “¿Tienen problemas de combustible y no se declaró en emergencia?”.

Rescatistas en medio de los restos, sobre la ladera del cerro.

La controladora respondió que otro avión está aterrizando, pero el piloto repitió: “Procedemos, tenemos problemas de combustible”. Entonces empezó a bajar, y recuerda: “Vimos las luces del avión cuando pasó bajando, y fue entonces que declaró la emergencia”.

Luego su relato se tornó más estremecedor, al recordar esas palabras: “Ahora tenemos falla total eléctrica -desesperó el piloto de Lamia-, falla total eléctrica, vectores para proceder a la pista”. Y fue entonces que la torre de control perdió el contacto en el radar. La voz del Lamia desesperada pidió “ayuda”, y repitió: “Vectores para proceder a la pista”.

La controladora entonces consultó: “¿Usted al momento se encuentra en el radar 180 de la pista con 9000 pies, en el VOR a 8 millas?”. El piloto que presenció la conversación recordó que pensaba en aquel momento “Hágale, hágale, lleguen, lleguen, se van a quebrar el c…. (sic)”.

Lo último que se escuchó decir al piloto fue “¡Vectores señorita, vectores!”, mientras la controladora decía “Responda”, y se le quebró la voz. Sobre la conversación que le tocó en suerte ser testigo por la cercanía, Upegui finalmente aseguró: "Nosotros nos pusimos super mal, y a uno le toca seguir volando, y esa vaina super pesada, como una nena llorando”.

Jorge Polanco, un experto que analizó el audio de este piloto precisó en diálogo con radio El Mundo de Colombia que “el recorrido entre Santa Cruz de la Sierra y Medellín es de 2.965 kilómetros y evidentemente el cálculo de combustible no estaba bien hecho”. Aclaró que los aviones no tienen tanque de reserva y que "el alcance llegaba a tanque cero" en el avión siniestrado.

 

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