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Tras el debate, ¿hay un ganador?

Un conjunto de impresiones sobre el desempeño de Scioli y Macri durante el debate de cara al ballotage

El debate presidencial de cara al ballotage del domingo dejó un saldo concreto: Ninguno de los dos candidatos cometió un fallo que pudiera comprometerlo seriamente de cara al electorado. De eso se han cuidado mucho y rindieron las extenuantes jornadas de coaching político a las que evidentemente se han sometido. Pero sí hay que señalar que Daniel Scioli cumplió con su cometido: Encerrar a Mauricio Macri en los asuntos reales de la economía y de la política. No dejarlo escapar por las tangentes de la alegría, la confianza y lo que pueden los equipos.

Como en todo debate, los candidatos trataron de ignorarse mutuamente a la hora de responderse con claridad. Pero en lo que no se responde y en lo que se pregunta está cifrada la respuesta que al espectador le interesa. Es decir, son preguntas que rinden y movilizan a pesar de no tener respuesta.

Macri sólo tartamudeó a la hora de hablar de trata. Un tema que no siente y en el que no está comprometido. Lo mismo que en materia de Derechos Humanos. También trastabilló a la hora de explicar su ataque reciente a las universidades públicas creadas.

Scioli pudo sacarse rápidamente de encima (obvio que fue lo más ensayado) el lastre que podía significar entrar en el debate de las actuales políticas del gobierno nacional. No se dejó pegar a nombres connotados del kirchnerismo como Aníbal Fernández o Axel Kicillof. Y puso claramente en evidencia que el candidato de Cambiemos no quería mencionar la palabra “ajuste” pero tampoco la negó nunca.

Fue certero el gobernador bonaerense al señalar que su contrincante tiene a un referente de las corporaciones para poner en cada área: Un gerente de Shell para el tema YPF, otro de la multinacional Monsanto para los asuntos agrarios. Tampoco fue desmentido.

El golpe más certero del hombre del Frente para la Victoria fue recordarle a Macri los funcionarios procesados de su gestión por ocultar pruebas del atentado a la Amia, lo que neutralizó un posible contraataque del líder del PRO con el memorándum de entendimiento firmado con Irán.

Para los del PRO claramente se impuso su candidato en la contienda. Los del Frente para la Victoria salieron festejando la actuación de Scioli.

La gran incógnita será saber con qué impresión se quedaron los electores que pertenecen a ese 10 por ciento de indecisos que el domingo definirá –en gran medida- el resultado de la elección.

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