¿Te acordás cómo era la vida antes de las redes sociales?

Antes el mundo era más grande. Invitábamos a nuestros amigos a mirar las fotos reveladas de las últimas vacaciones en Carlos Paz, llamábamos a los teléfonos fijos en horarios que presumiéramos que había otro del otro lado, enviábamos cartas con sello postal y los encuentros eran pautados con anterioridad. La vida sin Internet era otra, definitivamente diferente.

“Somos solitarios conectados”. Zygmunt Bauman, el sociólogo, filósofo, profesor emérito de la Universidad de Leeds y de la Universidad de Varsovia, Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y Ciencias Sociales e inventor del término y concepto ‘modernidad líquida’ en un lejano 2011 habló sobre el contacto de la ciudadanía y las redes sociales. ¿Son herramientas de cambio? ¿Son el cambio en sí mismo?

Bauman en el sitio especializado en sociología Cisolog.com sostiene que gracias a la revolución de las TIC -sobre todo las redes sociales en Internet- es muy fácil convocar a la gente para salir a la calle a indignarse y protestar por buenas causas; pero, también es muy fácil manejar las emociones y manipular este tipo de movimientos sociales a los que estamos asistiendo actualmente. Bauman habla sobre “la percepción de una victoria subjetiva”. Y ahí andamos enredados en colectivos digitales, reuniendo retazos de construcciones sociales que impactan en lo social, en lo colectivo, en lo íntimo.

Desde RosarioPlus lanzamos vía Facebook una encuesta: ¿Alguien se acuerda cómo era la vida, las relaciones personales y las interacciones antes de las redes sociales? Y el lanzamiento por esa vía no fue casual. Desde la misma red, con algo de nostalgia y con augurios de lo bueno nuevo, los usuarios se lanzaron a responder.

El Super agente antes de los celulares inteligentes. 

 

Pedro Plata: “Eran de miradas a los ojos. Ahora miras a alguien a los ojos y piensas que lo estás intimidando”.

Alejandra Monterroza: “Creo que era más tranquila, de encuentros, conversaciones. Sinceridad”.

Rubén Alejandro Fraga: “Eran reales, no virtuales”.

Facundo Nuño: “Era en los estatus de MSN”.

Cecilia Echecopar: “Sí, era diferente, pero no me da tanta nostalgia en realidad. Y no me quiero imaginar momentos de aislamiento, por ejemplo ¡el puerperio sin las redes!

 

Fabian Repetto: “Un poco más humana. Menos frívola. Sin el "megustadependendencia". Las cartas eran escritas y eran el testimonio vivo y el recuerdo perenne de quienes compartían nuestras penas y alegrías. Había abrazos contenedores, risas cómplices y hasta una lágrima”

Julieta Lavatelli: “¡Cómo cambió todo! Casualmente ayer me quedé sin batería en el celu en la calle y me sentía incomunicada , rarísima. Y pensé ¿Cómo hacíamos antes?”

Alejandra Blanco Veiga: “Antes esto no existía y no te hacías tanto problema y todo funcionaba. Claro que antes era mucho mejor”.

Somos las redes. 

Elsa Dalmasso: “Yo soy de la época en que con los amigos o familiares distantes nos enviamos carta por correo. Y era muy lindo aguardar al cartero. Pero ahora es una maravilla esto de la comunicación inmediata, incluso audiovisual. ¡Viva la tecnología y la creatividad humana! Lo actual no excluye la posibilidad de miradas y caricias o dar un abrazo cuando estamos en presencia del otro”.

Silvia Mabel Simón: “Jajajaja... Resumiendo, ya no sé si me acuerdo como se escribe con un lápiz”.

Guillermo Onega: ¿Había vida?

Mabel Vigani: “Sí, había vida, mucho más romántica, con melodías que nos acercaban a un mundo donde la mirada de a dos hablaba de a dos”

Una mirada desde el pasado picapiedra.

Tercero Magali: “Extraño mucho las largas llamadas con las amigas y hermanas. Ahora todo es inbox, whatsapp, etcétera. Y a veces me saturo con tantas historias ajenas. Pero me gusta el medio: me han salido cosas muy buenas de chamba, viajes y demás. También me gusta poder saber de la gente que quiero y vive lejos. Las amistades se cultivan con mayor lentitud porque no hay tanto roce personal. Si te sales momentáneamente del face, para descansar de la Babel electrónica, pueden dejar de invitarte a una fiesta, aunque tengan tu email o teléfono (ya no eres parte de la manada)”.

Daniela Delicia González: “La palabra tenía valor de compromiso, uno acordaba en el encuentro anterior en qué hora, lugar y fecha se volvían a ver y se respetaba a rajatabla o con mucha anticipación se daba aviso a la postergación y/o adelanto de la cita. Eran otros tiempos mucho mejores, humanos por sobre todo. Uno de mis hobbies es la filatelia (legado de un hermano) y hoy día voy mucho más seguido a los comercios que venden estampillas porque las cartas de tíos y primos en otras partes del mundo me proveían de ellas con el plus de que sabían de mi debilidad y me enviaban de regalo paquetitos de ellas. Pero con el mail y face la magia estalló en pedazos y mi familia olvidó mi amor por los sellos de correo”.

Beatriz Ruzafa: “Es cierto, hemos perdido actividades y contactos, también hemos ganado en nuevas inquietudes”.

Quique Quagliano: “Perdón que meta la cuchara, pero la nostalgia no ayuda: son una creación nuestra y nosotros estamos haciendo de ellas lo que nos parece, ya sea por acción u omisión. Por lo demás, hacemos mal en diferenciar "virtual vs. real". De hecho, que estemos teniendo este debate demuestra que son bien reales. Podríamos hablar de "virtual vs. físico", en todo caso”.

Diego Levis: “Sin el contacto físico del cuerpo no son abrazos, son palabras que indican la intención de un abrazo. Cuando abrazamos a alguien en general no lo anunciamos con una palabra, sencillamente nos abrazamos. La oposición es virtual-actual, señala Deleuze. McLuhan es anacrónico. El medio es el canal no el mensaje, el canal modifica, condiciona el mensaje”.

“McLuhan es anacrónico. El medio es el canal no el mensaje”, dice Levis

Quique Quagliano: “Entiendo, Dr. Levis, que Deleuze lo dice justamente afirmando que lo virtual no es opuesto a lo real”.

Diego Levis: “Efectivamente, Deleuze afirma que lo virtual no es opuesto a lo real sino a lo actual. La semilla de una manzana es virtualmente un manzanero. Este mensaje, escrito en la computadora no es virtual en tanto es actual, una imagen digital no es virtual, lo virtual sería el código en el cual está escrito lo que vemos en la pantalla (actualizado por el sist.-soft + hardware). Tendemos a confundir en el lenguaje cotidiano, "virtual" con "inmaterial" y/o "simbólico". No siempre hay oposición entre virtualidad y fisicidad”.

Andrea Foco: “Quizá sirva, además, pensar las plataformas como el arte del siglo XX Se encuentra frialdad y distancia, es verdad, pero también poesía, arte...eso también quema y arde en las redes y está bueno!”

Favia Van Den Bergh: “Yo la recuerdo y además la vivo cotidianamente. Ah uso también las redes!!!”

Natalia Viotto: “Era RELAJADA, MISTERIOSA Y LEAL. Que vuelva los abrazos y besos reales”.

Noemi Pavon: “Vida sana y tranquila, sin chimentos, sin debates, sin puteríos”.

 

¿Virtual o real? ¿Virtual y real?

Monica Varela Herguis: “Tranquilas. Buena onda. Los colegas preguntaban cómo estabas. Cambiábamos opiniones. Nos respetábamos. Éramos fieles y compañeros. Sinceros. Y no tan egocéntricos. Hoy ya no les importas, no tienen memoria. Me entristece mucho”.

Laura Arevalo: “Mucho más hermosos, verse a la cara, reír, mirarse, hablar, compartir un mate, en fin tantas cosas”.

Mangione Germán: “No creo que el balance sea sólo negativo. ¿Cuántas cosas pudimos que sin las redes no podríamos? Creo que también posibilitó y expandió. La calidad de las relaciones más allá de las cantidades, es un poco responsabilidad propia. También tenemos relaciones superficiales y poco afectivas "fuera de las redes". ¿No?

Maria Byington: “Devemos pensar também como a informação era mais concentrada, mais manipulada e menos democrática”.

Andrea Nannini: “Diría que tal vez es más espontáneo todo entre selfi y selfi se sobreactúa muuuuucho!”

Gustavo Alejandro Lowden: “Era vida, nos mirábamos a la cara, escribíamos cartas, mandábamos postales”.

Bibiana Lucia Pacilio: “Distinta, ni mejor ni peor pero creo que las redes nos ayudan en muchos casos a estar más cerca”.

Beatriz Ruzafa: “Es más, he aprendido más de literatura, de música, de pintura, de letras, de fotografía, de meditación, de política, de historia y me he vuelto más humanista y reflexiva, más humana. Estoy convencida que, en principio, toda herramienta cultural de progreso entraña un doble filo, y en ese sentido recuerdo una anécdota de Margaret Mead famosa y extravagante antropóloga (además de abogada soy profesora de Historia): mostró en una conferencia una inocente vaina de las Islas Vírgenes, donde había vivido, inmediatamente un periodista pregunto ¿Qué es Dra? La Dra. Mead respondió “depende”: con esta vara sacudiéndola se hace música y con esta misma vara de 80 cm si se aplica con fuerza en la nuca de alguien, mata”.

Her y el amor autómata

Néstor Zapata: “Más intensas, más profundas, con un lenguaje menos sintético, con comunicaciones menos fugaces, con un poco más de misterio y de sorpresa, mirándose a los ojos que es donde miran los seres humanos cuando se comunican algo intenso, algo profundo, algo que los trasciende. En fin, más precaria pero más interesante”.

Jade Ra Cuevas Villanueva: “¿Te refieres antes de la existencia de la humanidad en el planeta? No lo sé, no podría recordarlo. Desde entonces, existen las redes sociales y muy diversas tecnologías. Quizá te refieres a las redes virtuales, las del sexto continente, el internet”.

Emiliano Morales: “¡Si! Existía Fotolog”.

Marcela Agostini: “Sí, claro, ahora las redes nos permiten estar con los que lejos están, por eso no dejemos de reunirnos con nuestros amigos, familiares cuando los tenemos cerca”.

Y para vos, cómo era la vida antes de las redes sociales. Podés seguir la conversación vía Facebook, o bien se vienen un día a la Redacción de Rosario Plus y nos tomamos unos mates.

 

Te invitamos un mate en RosarioPlus.com

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