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Squatters: los “cartelitos justicieros” que se ríen del sistema

Un grupo que se define como "de resistencia a las reglas del capitalismo publicitario" hace furor en Facebook con graciosas y críticas intervenciones en cartelería pública. Claro que su canal de expresión es, precisamente, la red social capitalista por excelencia. Bueh, todo no se puede

Un proyecto de contrapublicidad en red se viraliza por estos días con las imágenes que sus participantes intervienen con saludable ingenio y espíritu crítico. Reconocidas publicidades de marcas de telefonía, perfumes, zapatillas, ropa, shoppings porteños y mucho más, nadie se salva de la ironía puesta al servicio del humor. Atención, que el grupo invita a sumarse, meter mano a esos mensajes publicitarios y compartirlo en las redes. 

En la cuenta El Squatt de Facebook, sus creadores publicaron un álbum con una variedad de imágenes ácidamente retocadas (en modo graffitti) con la “técnica de intervención contrapublicitaria” y lo dieron en llamar "Cartelito Justiciero".

Como se puede observar, la técnica consiste en tomar un trocito de papel “y utilizar el sentido crítico y nuestra maravillosa creatividad para imaginar una frase que modifique y subvierta los mensajes de los anuncios de acuerdo con nuestros valores y formas de ver el mundo”, dicen sus hacedores.

Según indican sus impulsores, la acción es un "micro activismo contrapublicitario, una forma de activismo microfísico" realizado de manera particular o en pequeños grupos, en casa o en el barrio, en la escuela u otros espacios culturales de la comunidad.

Y en este álbum llamaron a la comunidad facebookera a sumarse. El álbum cuenta con más de 500 compartidos y el grupo va por más.

Sobre El Squatt

Según indican sus creadores, el grupo surgió en el 2008 como una expresión sin fines de lucro cuyo objetivo es utilizar las técnicas contrapublicitarias para construir una mirada crítica sobre la sociedad de consumo y, particularmente, sobre los efectos políticos, sociales y psicológicos que tiene el discurso publicitario.

“Consideramos a la publicidad corporativa como una expresión pública del potencial económico de los centros de poder, el lenguaje que éstos utilizan para propagar una ideología, un sistema de valores y unos estilos de vida tendientes a reproducir y perpetuar el orden socio-económico, político y cultural dominante”, argumentan.

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