Quita, canje y nuevo escenario

Hablar de deudores y acreedores en vez de la deuda. Hablar de los sujetos en vez del objeto. That is the question

El presidente interino Adolfo Rodríguez Saa había declarado la suspensión del pago de la deuda, durante su efímero mandato. El diferimiento de los compromisos ya lo era de hecho, aunque aquel resonante anuncio lo transformó en  formal. La situación era complicada en los primeros años del post 2001 porque la paridad del peso con el dólar en 1 había desaparecido el 7/1/2002, día en que el anuncio de otro presidente interino, Duhalde, llevó el cambio a $ 1,40 por dólar. En pocos días treparía a los $ 3. No daba lo mismo pagar deudas en moneda extranjera, costando el dólar $1 que $3.

La asunción de Néstor Kirchner no practicó innovaciones sobre el status de la deuda sino hasta el 2005. Ese año, el gobierno nacional tomó dos medidas, una ya comentada en nota anterior, sobre finales del 2005: la cancelación anticipada del total de la deuda con el FMI, efectivizada en la primera semana del 2006. En forma previa, a principios de 2005, precisamente el 12/1/2005, el gobierno nacional anunciaba el llamado al canje de una parte de la deuda en mora.

Quedó fuera de la operación la deuda con el FMI, Banco Mundial, Club de París, un conjunto de obligaciones con gobiernos provinciales y con otros entes estatales, entre ellos los que tenían como acreedor al Banco Nación. La evolución de la deuda desde fines de 2001, según las heterogéneas series publicadas por el gobierno nacional, era la que se ve en el Cuadro I.

A fines de 2004, la deuda pública interna y externa había trepado a una cifra que convertida a moneda extranjera era de 191.296 millones de dólares. El llamado consistió en ofrecer un canje de las varias decenas de los títulos en mora por un número menor de instrumentos, si bien con un cambio de condiciones y en algunos casos con una quita importante.

El canje anunciado determinó como deuda elegible para su acceso, la suma de 102.566 millones de dólares, incluyendo capital e intereses atrasados. Fueron canjeados títulos por valor de 78.104 millones de dólares, quedando fuera del canje –en principio- 24.462 millones de dólares. Los acreedores recibieron nuevos títulos públicos por valor de 35.261 millones de dólares, lo cual significó una quita, un recorte nominal del 54,85%.

                       (1) incluye la deuda que antes o después del canje adquirieran los llamados fondos buitres.

Con posterioridad se reabrió el canje tanto en el año 2010 como en el 2013, para que los tenedores de la deuda por 24.462 millones de dólares tengan la oportunidad de recibir los nuevos títulos. A fines de 2014, terminada la posibilidad de nuevo canje y ya culminados los realizados en 2010 y 2013, quedó como no canjeada una suma de 11.541 millones de dólares incluyendo intereses.

Una de las cuestiones interesantes que resultaron de las operaciones de canje –tomando el dato del primer tramo operado en 2005- fue que una parte de los nuevos títulos fueron emitidos en pesos o en pesos actualizables por el coeficiente de estabilización de referencia (CER), representando inicialmente el 44% del total de los títulos emitidos. Otras de las cuestiones novedosas refiere a la jurisdicción de la deuda. Antes era mayoritariamente en New York, Londres, Tokio, entre otros. Con el canje, el 49,1% quedó sujeta a legislación nacional y el resto repartido entre jurisdicción de Estados Unidos, Gran Bretaña y Japón.

La composición de los nuevos títulos entregados en el canje 2005 es la que se ve en el Cuadro III siguiente:

Quedó atrás la revisión del origen y legitimidad de la deuda, demanda que nació en el retorno de la democracia y que fue deconstruida en su posibilidad a medida que los sucesivos gobiernos constitucionales, sus poderes ejecutivos y esencialmente sus poderes legislativos, fueron homologando las deudas tomadas durante los años de la dictadura, renovándola, novándola. Con tal comportamiento, la deuda de la dictadura fue transformándose en deuda reconocida por la democracia. El canje 2005-2010-2013 representa el último capítulo en esta recorrida, sobre todo viendo la composición de la deuda por tipo de acreedor, cuestión que será tratada en la próxima nota.

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