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Otra denuncia por violencia policial: un hombre en coma tras una golpiza

Un vendedor ambulante fue detenido en la calle y pasó la noche en un calabozo. Allí se quedó dormido y jamás despertó: está internado en el Heca, tras haber recibido una golpiza. El defensor público presentó este martes denuncia ante la Justicia

El defensor público provincial Gabriel Ganón denunció este martes por la mañana ante la Justicia un nuevo y llamativo caso de violencia en el que se encuentran vinculados uniformados de la Unidad Regional II. El protagonista de la historia esta vez es el Patón, un vendedor ambulante que luego de ser detenido en la comisaría 15º por estar orinando en la vía pública, terminó internado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez en coma.

“Tiene la mitad del cerebro cubierto de sangre y un pulmón pinchado”, explicó Patricia, la cuñada de la víctima, en diálogo con Sí 98.9. Según fuentes policiales, los agresores fueron dos muchachos que compartieron celdas con el Patón; pero aseguraron que ellos no escucharon ninguna pelea y solo se percataron de lo que había ocurrido la mañana siguiente.

De acuerdo a la presentación realizada hace minutos por el Defensor Público, Roberto Emilio Martelón, de 56 años, salió de su casa a las 20 del viernes pasado, cargando un bolso de ropa para hacer su tradicional recorrido de venta ambulante. Laburó más o menos hasta las 0.30 del sábado, cuando decidió parar en el bar de Juan Canals y San Martín, para tomar unas copas con los parroquianos del lugar, como era su costumbre. Allí estuvo un rato, hasta que decidió salir del lugar y orinar contra un árbol cercano, a la oscuridad de los faroles del alumbrado público.

Según lo que pudieron averiguar los parientes de Roberto, fue en ese momento que arrancaron sus problemas. Martelón, mientras hacía sus necesidades, fue visto por una vecina con la que tuvo un cruce de palabras. La mujer hizo la denuncia al 911 y lo acusó de haberle mostrado sus partes. Unos minutos después, mientras el Patón charlaba con los playeros de la YPF de San Martín y Uriburu un grupo de uniformados se presentó en el lugar, lo arrestó y lo trasladó a la Comisaría 15º de Sarmiento al 4300.

Roberto pasó el resto de la noche en un calabozo de la seccional y cuando el personal de guardia lo fue a despertar, el vendedor ambulante no reaccionó. “A las 6 cuando llega la información de que no tiene antecedentes lo fueron a despertar, lo vieron dormido y lo dejaron dormir un rato más”, relató Patricia y explicó que los uniformados recién se dieron cuenta de lo que pasaba a las 7, cuando volvieron a intentar despabilarlo y constataron que Patón tenía un hilo de sangre en la boca.

Siempre según lo que le contaron policías a los familiares de Patón, el hombre fue trasladado a tres hospitales. Primero al Roque Sáenz Peña, donde no pudo ser ingresado por falta de camas. Luego lo llevaron al Provincial, pero como en el centro de salud no cuentan con un tomógrafo Patón terminó internado en el Heca. Lo llamativo es que, de acuerdo a las actas del lugar, Roberto fue ingresado recién a la 15 del sábado, es decir, 8 horas después de ser encontrado inconsciente por los policías. Para ese momento Patón ya estaba en coma.

Sus allegados se enteraron de su situación por la hija de una vecina, que trabaja en el hospital. Los uniformados de la 15º recién se comunicaron con ellos el domingo a las 18, casi dos días después de que comenzaran los problemas del vendedor ambulante. “Queremos saber que paso y por qué si lo sacan las 7 de la mañana de la comisaria llega a las 3 de la tarde al Heca. El subcomisario nos dijo que lo trasladó el Sies, ¿pero todas esas horas donde estuvo?, ¿estaban esperando que se muriera y lo tiraran al rio como sucede en todos lados?” señaló Patricia a Sí 98.9.

¿Cómo y cuándo lo agredieron?

Hasta el momento en el que fue escrita esta nota, no había demasiadas certezas sobre lo que le pasó al Patón. De acuerdo a las autoridades de la Comisaría 15º, Roberto fue agredido por dos muchachos que compartieron calabozo con él. Sin embargo los policías aseguraron no haber escuchado gritos o corridas durante la noche.

Los dos supuestos agresores fueron puestos en libertad y, desde el Ministerio Público de la Acusación aseguraron no tener denuncias registradas por la golpiza. 

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