Ley de Agroquímicos: dudas y poco consenso en el Senado

En octubre del año pasado, la Cámara de Diputados le dio media sanción a un proyecto que fue muy criticado por el nivel de las restricciones que impone a la aplicación de agroquímicos en Santa Fe. Con el regreso del ciclo legislativo, los senadores deberán ratificar o rechazar la normativa. Por el momento hay pocos avales

En la Cámara de Diputados aún resuenan los gritos y los silbidos de quienes aquel día coparon las barras del recinto. También se escucha el eco de los argumentos subidos de tono de los legisladores que vociferaban para ser escuchados. La recordada sesión del 15 de octubre terminó con la media sanción de una polémica ley de agroquímicos. La mayoría de los presentes, entre ellos ambientalistas y vecinos rurales, despotricaron por la luz verde que se le dio a un proyecto que entienden regresivo, anticonstitucional y que no protege el derecho a la salud. Los pocos productores y aeroaplicadores que se acercaron para escuchar el debate celebraron porque ganó la “no restricción a la producción”.

Lo que se trató en aquella sesión fue nada menos que la modernización de la ley que actualmente regula el uso de “productos fitosanitarios” en el territorio provincial, sancionada en 1995. El bosquejo que se sometió a votación fue impulsado por la diputada del Frente Progresista Inés Bertero, flexible con restricciones e impedimentos a la hora de rociar los campos con agroquímicos.

Diputado José María Tessa

El otro borrador, defendido por las agrupaciones ambientalistas, naufragó en las reuniones de las comisiones. Lo redactó el diputado José María Tessa, de Nuevo Encuentro. El texto buscaba, a grandes rasgos, abordar la problemática del impacto negativo de los plaguicidas agrarios para preservar la salud de las personas, evitar la disminución de la biodiversidad y la contaminación del agua, del aire y del suelo a través de la prohibición de las aspersiones aéreas y la restricción de las terrestres en cercanías de zonas habitadas y espejos de agua.   

Tras un álgido y ríspido debate, la “ley Bertero” logró media sanción con 20 votos positivos (Frente Progresista, PRO y algunos diputados del PJ), 13 negativos (Frente para la Victoria) y cinco abstenciones, entre ellas las oficialistas Verónica Benas y Alicia Gutiérrez.

El expediente se trasladó al Senado para ser ratificado o rechazado. Al acercarse el fin del ciclo legislativo, los distintos bloques acordaron postergar su tratamiento. Para llegar al recinto, el proyecto deberá primero atravesar las comisiones de Presupuesto y Hacienda, y Asuntos Constitucionales y Legislación General.

Según pudo averiguar Rosarioplus.com, estos debates se darán en el comienzo mismo de las sesiones ordinarias de la Legislatura provincial. Ningún bloque tiene una posición orgánica tomada sobre qué hacer con el proyecto de ley. “Va a depender de la conciencia de cada senador. Hay poco convencimiento”, confiaron fuentes cercanas a los espacios políticos con representatividad en la Cámara Alta. Son muy pocos los senadores que se mostraron a favor de la normativa en las charlas de pasillo.

Vale recordar que tras las elecciones generales del domingo 14 de junio de 2015, el Senado conservó su composición política, es decir, 11 senadores justicialistas y 8 senadores del Frente Progresista Cívico y Social. Sólo tres legisladores dejaron su banca el 10 de diciembre: Alberto Crossetti (LGA-Belgrano), Hugo Marcucci (UCR-FPCS-La Capital) y Miguel Lifschitz (PS-FPCS-Rosario), quienes fueron reemplazados  por Guillermo Mario Cornaglia (FJV-Belgrano), Raúl Emilio Jatón (PS-FPCS-La Capital) y Miguel Ángel Capiello (PS-FPCS-Rosario), respectivamente.

El senador peronista Armando Traferri (departamento San Lorenzo) fue la única voz que se pronunció sobre el debate que se avecina.  Deslizó que muchos de sus colegas ven con buenos ojos “reimpulsar” la iniciativa de Tessa, que hay “muchas opiniones encontradas” y que, por el momento, no habría voluntad para aprobar la normativa tal como llegó al recinto.

Qué dice la “ley Bertero”

La actual normativa ordena un radio de 500 metros libre de agroquímicos en áreas habitadas. El proyecto de Tessa pretendía extender este límite a 800 metros y a 1000 donde funcionase alguna escuela rural. Prohibía además las fumigaciones aéreas.

La iniciativa que obtuvo media sanción va en la dirección contraria. Establece una restricción de 200 metros desde los centros urbanos (300 menos que la ley actual) para la aspersión de químicos mediante métodos terrestres y la reduce a cien, en caso de que exista una barrera forestal. El artículo 33 permite fumigaciones aéreas desde los 800 metros y hasta los 3000 con controles especiales.

 ¿Cómo se explica que la aprobación de un proyecto con estas características? Para la Multisectorial Paren de Fumigarnos la respuesta es muy simple. “Está claro que el lobby empresarial sojero trabajó muy fuerte y le doblaron la muñeca a los diputados”, explicaron a través de varios comunicados.

María Victoria Dunda , abogada de la Red para Pueblos Fumigados, denunció una relación de intereses entre la diputada Bertero, ex esposa del gobernador Antonio Bonfatti,  y las grandes actores del negocio agroexportador. “Estamos hablando de una señora que tiene mucho campo y que utiliza agroquímicos. Defiende sus intereses económicos y los de sus pares”, denunció en diálogo con este portal.

Un estudio clarificador

En marzo de 2009, un grupo de vecinos de San Jorge (180 kilómetros de Rosario) se presentó ante la Justicia por los graves problemas de salud que sufría parte de la población a partir de la aspersión de agroquímicos. El pedido tuvo eco en un juzgado de primera instancia que a través de un fallo inédito resolvió prohibir las fumigaciones.

En su resolución, el juez Tristán Martínez ordenó al Ministerio de Salud de la provincia la elaboración de un informe para conocer  los efectos médicos de la suspensión de los químicos arrojados desde las avionetas. El estudio pretendía determinar si las afecciones denunciadas disminuían al modificarse el uso de las tierras cultivadas.

El trabajo arrojó conclusiones reveladoras, como por ejemplo la disminución de un 16% en las consultas médicas. Durante el primer período (con agroquímicos), se registraron 7.048 consultas, mientras que durante el segundo período (ya sin agroquímicos) se registraron 5.881.

La mayor disminución (37%) se dio en los consultorios externos de pediatría. También se comprobó una significativa merma en las afecciones vinculadas a enfermedades respiratorias asociados a “factores irritantes externos” (22% menos de bronquitis, 50% menos de crisis asmáticas y 77% menos de broncoespasmos.

Un contexto que no ayuda

La lucha de los ambientalistas y de algunos legisladores santafesinos por limitar el uso de los agroquímicos tiene otro escollo: “la vuelta al neoliberalismo agrario”, como lo definen los chacareros más contestatarios de Federación Agraria.

"La propuesta de Macri para el sector es una trampa. Su modelo generará la integración vertical de empresas, lo que provocará la expulsión de muchísimos productores. La eliminación indiscriminada de retenciones redireccionará recursos a la actividad rentística, con menos chacareros en los campos”, explicó Pedro Peretti, ex director de la Federación Agraria y actual integrante de la línea interna Grito de Alcorta.

Es que para los pequeños productores, las nuevas políticas se alejan de las estrategias de intervención en el mercado, claves para que “el más grande no se coma al más chico”.

"La eliminación de retenciones a las economías regionales no te garantiza que les lleguen más recursos a los productores. Se la van a llevar los exportadores. Si ponemos a todos en la misma bolsa, volvemos al neoliberalismo. Es imprescindible la presencia del Estado defendiendo a los pequeños productores. Este es un debate que el PRO esconde", resumió Peretti.

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