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Hace un mes que le cuida el lagarto al vecino

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Bueno, en el caso de Mabel, la sorpresa tomó forma de lagarto en su patio. Sí, el 23 de diciembre, esta vecina de la zona sur de Rosario descubrió que había en su hogar un bicho raro. Averiguó y resultó ser la peculiar mascota de un vecino, pero no lo pudo devolver. Y ahora que ya pasó más de un mes, se lo sigue cuidando.

El lagarto no sale mucho pero lo atraparon en cámara.

Perros, gatos, canarios, tortugas. Esas son las respuestas que vienen a la mente cuando a uno le consultan por categoría “animales que puedan ser mascota”. Definitivamente, lagartos no está en el top 5, ni siquiera en el top 10.

Mabel, que vive en Lamadrid al 500, contó su historia al periodista de Sí 98.9 Nacho Pellizzón. “Sorpresivamente, el 23 de diciembre estaba en mi casa y vi algo en el patio. Como no pude saber qué era pensé que era una víbora. Traté de observar hasta que me di cuenta de que era un lagarto”, resumió. Y nada pequeño: ¡mide 1,20!

A la mujer le gustan los animales, pero precisamente ese era su miedo. “Mi temor era que atacara a mis mascotas, tengo dos tortugas y dos gatos”, contó. “Me comuniqué con el veterinario y me dijo que no temiera”, sostuvo. Respiró hondo y fue de lo más práctica. Había que saber cómo ese bicho había llegado hasta su casa.

Averiguó y pudo saber que el lagarto era la mascota de un vecino, entonces fue a su casa e intentó devolverlo. Pero le contaron que el vecino estaba pasando por un duelo y decidió ser buena vecina: se quedó con el bicho, comenzó a darle de comer incluso (huevos y frutas, como le dijeron), a la espera de que alguien se lo lleve.

Huevos y frutas, el menú del inesperado visitante que se viene quedando.

Por estos días, el animal vive en una cueva del patio de Mabel. “Entre las 11 y las 14 sale a comer y a tomar agua”, cuenta sobre la rutina de su nueva mascota. “Me comuniqué con las autoridades pero no tuve respuesta. La única respuesta fue el concejal Cossia que me proporcionó una jaula pero pequeña. Necesito una más jaula trampa más grande. Así lo vienen a buscar, como ya pedí”, sostuvo.

No, el lagarto no tiene nombre. Al menos, que se le conozca en el barrio. Es simplemente “el lagarto”. Abunda Mabel: “No le voy a dar nombre, eso es para animalitos domésticos”. Aunque pareciera, por la forma en que habla de él, que la vecina ya le anda tomando cariño.

 

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