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Cómo fue que Los Monos llegaron al negocio de los taxis

Entre los bienes que los fiscales piden decomisar a Los Monos se encuentran cinco vehículos que funcionaban como taxis. Se reabre el debate sobre algunos mecanismos de lavado de dinero en la ciudad. ¿Cómo fue posible que una banda criminal se hiciera cargo de un servicio público?

El pedido de decomisar los bienes de Los Monos, realizado por los fiscales que impulsaron el juicio por asociación ilícita, volvió a poner la lupa sobre algunos mecanismos de lavado de dinero en la ciudad. En este caso, la compra y explotación de licencias de taxis por parte de testaferros de una de las bandas más peligrosas del país. ¿Cómo fue posible que se hicieran cargo de un servicio público? ¿Cómo nadie advirtió que estaban entrando al negocio? ¿No debieron haber saltado las alarmas en la Municipalidad?

Los taxis, un servicio público que algunos usan para lavar dinero.

Son 7 las propiedades y 60 los vehículos que, a lo largo de la investigación judicial sobre Los Monos, fueron detectados e incautados, conjunto que ahora se pide decomisar. Desde el Ministerio Público de la Acusación señalan que el grupo ocultó casas y vehículos comprados apelando a testaferros. Para los fiscales Gonzalo Fernández Bussy y Carlos Covani, esa hipótesis se confirma con el hecho de que, una vez secuestrados, los titulares de esos bienes nunca los reclamaron.

El dato para destacar es que, de esos 60 vehículos, 5 tenían licencias otorgadas por la Municipalidad para funcionar como taxis. Vanesa Barrios, esposa de Máximo Ariel "Guille" Cantero, figura todavía en el registro municipal de licencias de taxis habilitadas (actualizado al 12 de febrero de este año) a cargo de las licencias 474, 2562 y 843, en tanto que Silvana Gorosito, pareja del prófugo Ramón Machuca ("Monchi Cantero"), figura también, con las licencias 1866 y 3062.

La mujer de Guille Cantero, una de las dueñas de licencias de taxis.

Los autos son dos Chevrolet Corsa (RA 2562 y RA 0474) y tres Renault Logan (RA 0843, RA 1866 y RA 3062), secuestrados en agosto de 2013, en el marco de la investigación judicial. Los dos Corsa y un Logan están a nombre de Barrios, mientras que Gorosito tiene los dos Renault. En su momento, los investigadores que llevaban adelante la causa remarcaron el mecanismo que implica la compra de taxis para blanquear el dinero procedente del comercio de drogas.

La polémica que se planteó originalmente en 2013, al descubrirse los taxis regenteados por personas cercanas a Los Monos, se actualiza: ¿cómo fue posible que una de las bandas más peligrosas de la ciudad explotara licencias de taxi, un servicio público?

El edil Osvaldo Miatello explicó que en el caso de Los Monos las licencias fueron compradas a otros titulares. “En Rosario tenes 4 mil taxis, de los cuales 3200 son viejas licencias dadas a perpetuidad y transferibles. Los otros 800 fueron otorgadas en el marco de la nueva legislación, se los da por diez años y caduca la vigencia”, precisó. Estos últimos no son “buen negocio” pero los primeros sí.

“La diferencia fundamental tiene que ver con los montos. Al otorgar una licencia nueva, por licitación, se otorgan una por persona y siempre por un mismo dinero. La última vez fueron 40 mil pesos. Pero la transferencia de patentes viejas se hace por 70 u 80 mil dólares. Es un inversión interesante porque se blanquear dinero con la chapa pero también con el valor del auto”, analizó en diálogo con Rosarioplus.com.

Por eso, al descubrirse en 2013 que Los Monos estaban vinculados al traspaso de licencias, Miatello impulsó como concejal una ordenaza que se sancionó y está vigente, que “ordena al Ejecutivo que cada vez que se haga una transferencia de taxis comunique a Afip los datos del vendedor y comprador, es obligación hacerlo”, remarcó. ”El intento es controlar ese mercado”, subrayó. En su momento se aprobó algo parecido inmuebles, un proyecto de Roy López Molina. 

En el caso de Gorosito, la pareja de Monchi, los fiscales hallaron inconsistencias porque en el marco de otra causa, la del asesinato de Walter Cáceres, se declaró “desempleada e insolvente” y ya tenía en ese entonces al menos una licencia de taxi. Cáceres, un hincha de Newell’s de 14 años, falleció en 2010 tras recibir cuatro disparos en el marco una emboscada a un colectivo repleto de fanáticos leprosos que volvían de ver a su equipo jugar contra Huracán. El episodio ocurrió en la autopista, a la altura de barrio Las Flores, y las investigaciones se orientaron hacia personas vinculadas a Los Monos, por eso Gorosito fue citada a declarar.

La de Los Monos no fue la primera vez que se descubrió que el padrón de licenciatarios de taxis en Rosario era un refugio de inversores a menudo investigados por la Justicia, por causas vinculadas al delito común o por casos de presunta corrupción. Basta recordar que, en 2008, se descubrió que el por entonces jefe de la Unidad Regional II, Osvaldo Toledo, explotaba con su esposa una módica flotilla de taxis.

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