Jubany: “Nos estamos peleando por repartir una torta que no existe”

El pianista rosarino accedió a mostrar sus canciones en el ocaso del día, acompañado por los murciélagos que bajaban a tomar agua a la pileta y saludaban como si fuesen viejos amigos

Reconocible desde lejos sólo por su apariencia, que fue mutando con el correr de los años, pero siempre logró, intencionalmente o no, llamar la atención. Identificable también desde cerca, por sus gestos suaves y amables, pero sobre todo por esa preocupación intelectual por construir con prolijidad la idea que trata de transmitir cuando habla. Y lo consigue. Pablo Jubany pasó por el patio de Rosarioplus.com y Sí 98.9 y llenó el ambiente de música y reflexiones.

Sentado en los escalones que lo unen a la piscina, justo en el centro del jardín, Jubany bebe el último sorbo del café que pidió, y se dispone a ser entrevistado. “La democratización de las herramientas quizás haya ayudado a la liviandad en la hechura de las obras”. Dice Pablo consultado por las nuevas tecnologías. “En el mismo trámite uno puede grabar un tema, subirlo a Itunes, spotify, o el que sea. Todo en una misma tarde. A mi esa cuestión me lleva a lo otro. A no aportar a esa muchecumbre de cosas, sino al contrario. Generar algo con mayor peso específico y quizás más infrecuentemente”.

Pablo es el primer pianista que pasa por Música para mosquitos. Y no es un detalle menor. La comodidad de la guitarra, ícono indiscutido del rock, tiene sus ventajas. ¿Porqué no hay fogones con pianos? Aparentemente el tema del retorno y la electricidad. ¡Ah! El equipo técnico del ciclo corre entonces a comprar otra zapatilla de enchufes y a conseguir parlantes para que el pianista pueda oir algún sonido en respuesta a los golpes que de en las teclas.

Las chicas y su soledad

El tipo cayó maquillado. Con los párpados azules, delineador, base, y el pelo acomodado especialmente. Canta la primera canción y se llena el patio de un espeso dramatismo. Las letras son un relato de las calles de la ciudad, y te sumergen en una especie de west side story litoraleño. Pero a Jubany no le gusta la comedia musical. “Me pasa lo mismo que le pasa a Neil Hannon, mi mentor a la distancia. El musical me gusta pero en teoría, jamás vi una comedia musical”.

Para Pablo el rock, en todas partes, tiene pendiente una revisión de estructura. El rock sigue generando vocación, pero no se está consumiendo. No existe demanda. “En este momento nos estamos peleando por repartir una torta que no existe”, concluye tajante.

Traidores

Es que la gente está yendo a ver otra cosa. “Los chicos y chicas se bañan y se arreglan para ir en masa a lugares que pasan música que no es rock”, cuenta Jubany e inmediatamente se ataja: “Y está muy bien que sea así”. Él lo que critica es que desde los medios masivos y el Estado siempre se pone al rock como un movimiento emergente cultural visible, mientras que invisibilizan otros movimientos que seguramente traccionan mucha más gente y dinero. “Eso pone a los músicos de rock en una situación casi psicótica”, explica tranquilo mientras un enfermero del Philippe Pinel le ata el chaleco de fuerza. Una vez más, desde Rosarioplus.com, se suma un granito de arena para la psicosis rockera.

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo