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Lucha Aymar presentó su peli a pura intimidad

El jueves a la noche en los cines Hoyts tuvo lugar la avant premiere de Lucha, el documental que repasa la vida de la “leona” rosarina Luciana Aymar, con presencia de la protagonista. Amigos, familiares y fanáticos asistieron para celebrar el paso al cine de la deportista

Cerca de las siete y media de la tarde, el ingreso a los cines Hoyts del Shopping Portal Rosario estaba inusualmente abarrotado de gente. Es que este jueves de estrenos tenía una particularidad: coincidía con el evento por la avant premiere de Lucha, la película sobre la vida deportiva y personal de la ocho veces nombrada mejor jugadora de hockey del mundo. 

Matrimonios adultos, grupos de amigas, niñas correteando con uniformes de hockey o remeras de la película. Todos estaban ahí por lo mismo: por admiración y cariño a la rosarina que dejó una de las marcas más significativas en el deporte argentino. Algunos querían conocerla y sacarse una foto, otros buscaban darle un beso y un abrazo de reencuentro después de mucho tiempo sin verla. 

Cuando Lucha apareció entre la gente, una multitud de nenas gritó como si se tratara de una estrella pop. Entre selfies y autógrafos, Luciana posó para las fotos de prensa junto a sus amigas de toda la vida, sus padres y hermanos. La película se proyectó en simultáneo en múltiples salas, pero hubo una especial. La sala 4 fue la designada para los invitados e invitadas personales de Luciana. En la oscuridad del cine, la homenajeada saludó uno por uno a los asistentes. 

Lucha Aymar disfrutó el estreno de su peli en su ciudad (Twitter ‏@DeporteSantaFe)

Antes de dar comienzo a la función, la directora Ana Quiroga y la propia Luciana Aymar dieron palabras de agradecimiento. “Esta proyección es una de las más emotivas porque, de alguna manera, todos o casi todos los que están en esta sala son parte de esta historia”, dijo Lucha, nerviosa y conmovida. Familia cercana y lejana, viejas compañeras de equipo, amigos de sus padres, entrenadores. Todos estaban ahí. 

Más que público cinematográfico, el clima era el de una reunión de amigos. La gente se saludaba y se pegaba gritos entre sí de una fila a la otra. “¡Hola, Nilda!”, dijo una de las amigas a la mamá de Lucha. “¡Flaca!”, “¡Bocha!”. Los apodos abundaban. Durante la película, se podían ver dedos que se señalan unos a otros a medidas que los asistentes iban apareciendo en pantalla. Las carcajadas iban dirigidas cuando era alguno de los presentes el que daba un testimonio gracioso. 

Entre el grupo de las amigas de la vida de Lucha, cuchichearon y celebraron la aparición de sus pequeños hijos en pantalla. Las definiciones de los partidos se revivieron con la misma intensidad del vivo, como si no se hubiera sabido el resultado. Se gritaron los goles y hasta se aplaudió a la bandera olímpica en manos de Luciana. Se lloró a cada rato y se secaron los ojos para volver a humedecerlos.

Las lágrimas venían por recuerdos emotivos como el primer Mundial de Las Leonas en Perth 2002, la primera plata olímpica, o la consagración definitiva como campeonas mundiales en Rosario en 2010. Pero también había lágrimas de dolor y tristeza: la lesión que impidió a Lucha disfrutar su último Mundial en 2014 y la dificultad de retirarse en esas condiciones hicieron aflorar otras emociones.
 
A Luciana Aymar no le hacía falta una película que contara su historia para pasar a la inmortalidad: los múltiples logros deportivos que el mismo documental recupera ya habían hecho ese mérito. Sin embargo, repasar el camino a la consagración de la deportista rosarina, con sus victorias y sus derrotas, y visibilizar el lado humano detrás de la jugadora, es sin dudas una oportunidad especial para los apasionados por el deporte.

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