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Los frustrados de los Oscar tienen nombre y apellido

Esos actores y actrices que fueron nominados tantas veces sin llevarse el premio que al final pensaron que era una broma de mal gusto. O esos otros que nunca jamás vieron su nombre entre los aspirantes a la estatuilla

No hay duda: para cualquier actor, ser nominado a los premios Oscar es un privilegio que da glamour enormemente su carrera. Y sino, que se lo digan por ejemplo a Lupita Nyong´o, que tras ganar el premio como mejor actriz de reparto en 2014 por su interpretación en la cinta 12 años de esclavitud le llovieron las ofertas de trabajo.

Lo que pasa es que cuando a lo largo de los años uno consigue nominaciones pero ningún premio, la cosa se vuelve bastante frustrante. Algo así le ocurría a Meryl Streep, la actriz más nominada en la historia de los premios de la Academia.

Fue ternada en 19 ocasiones a lo largo de su carrera, la primera en 1978 por su trabajo en El Francotirador. Sólo un año después consiguió la primera estatuilla por su papel en Kramer vs Kramer, y en 1982 repitió con La decisión de Sophie.

Sin embargo, este premiado comienzo se estancó con ese galardón, y a pesar de estar nominada casi de forma regular en los años posteriores, no fue hasta 2011, casi tres décadas después, que la Academia volvió a escribir su nombre en el sobre de la ganadora por la cinta La dama de hierro.

Su par masculino en esta frustrante relación con la preciada estatuilla es Jack Nicholson. El actor ganó su primer Óscar por su papel protagonista en Atrapado sin salida, allá por 1975, cuando llevaba ya varios años en la palestra y había sido nominado en cuatro ocasiones.

En total fueron 12 las veces las que su nombre apareció entre los candidatos al galardón, pero sólo tres fue el afortunado en subir al escenario: además de la ya mencionada, en 1983 ganó por La fuerza del cariño y catorce años después por la exitosa Mejor…imposible.

Pero si de frustración se trata, peor es lo de llevar toda una vida dedicado al cine, ser un actor o actriz reconocido por el público y no haber conseguido nunca el premio grande de la meca del cine. Y aunque parezca mentira, son muchos los nombres famosos que figuran en esta lista.

Johnny Deep es uno de ellos. Estuvo cerca en tres ocasiones, con Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet; Descubriendo el país de Nunca Jamás y Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra, pero para la Academia siempre hubo actores que estuvieron por encima.

Lo mismo le pasó a Tom Cruise, tres veces ternado y tres veces frustrado: nunca subió al escenario a dar el discurso de agradecimiento por este premio. Para Glenn Close la cosa se convirtió ya casi en costumbre. Es que a pesar de ser nominada en seis ocasiones, nunca dijeron su nombre en la gala.

Otro que tal baila es Leonardo Di Caprio, que con la de The Revenant suma ya cinco nominaciones. Aunque claro, para él el próximo 28 de febrero podría ser la fecha en que se rompa la maldición que le ha hecho no pisar las tablas del Kodak Theatre en estos años. Hay movidas por todas partes para celebrar si llega a suceder el milagro.

Pero la lista no termina ahí: Edward Norton, Kirk Douglas, Robert Downey Jr., e incluso los grandes Groucho Marx y Charles Chaplin nunca pudieron elegir ubicación en casa para el dorado galardón.

Por último, la categoría más deprimente: esos intérpretes que nunca fueron nominados. Sí, esos cuyo trabajo nunca fue valorado como suficiente para optar a competir. Lo que decía, algo bastante triste.

En esta lista figuran caras como la de Richard Gere. El actor ha hecho de todo: comedias románticas como Novia a la fuga, dramas como el de Otoño en New York, thrillers como El Chacal, incluso musicales como Chicago. Y aunque por este último título dicen que quedó cerca del listado final, la realidad es que nunca vio su imagen en la pantalla del teatro.

Tampoco lo hizo Bruce Willis. Efectivamente, uno de los actores más polifacéticos de la pantalla grande no fue nunca ternado para llevarse el premio grande del cine mundial. Ni siquiera por Tiempos Violentos, por la que sí fueron nominados John Travolta y Samuel L. Jackson.

Mia Farrow, musa de Polanski, debería haber sido nominada por El bebé de Rosemary, cinta por la que el director estuvo ternado y Ruth Gordon fue premiada por su papel de reparto. Toda una injusticia que la Academia no remedió en toda la carrera de la actriz, ya que nunca figuró en la lista de aspirantes.

Jim Carrey creyó que dejar la comedia y meterse en papeles más dramáticos como los de The Truman Show o Man on the moon podía darle opciones con los votantes del cine hollywoodiense. Pero eso no sucedió, así que hasta la fecha, el protagonista de La máscara sigue sin estar en la lista de nominados a los Óscar.

Tampoco el entrañable Steve Martin, ni el veterano Donald Sutherland, ni Mel Gibson o la explosiva Scarlett Johansson tuvieron el honor de figurar entre los nominados por sus trabajos interpretativos.

En definitiva, una larga lista de intérpretes que representan las frustraciones de la pantalla grande a los que sólo les queda pensar la parte positiva. Y es que lo importante, eso dicen, es participar.

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