Julio Franchi: "De chico, más que músico, quería ser futbolista"

Franchi quizás sea la continuación más natural del rock rosarino, si es que eso existe. Reivindica a sus ídolos, Charly, Fito, Spinetta, y ve con buenos ojos como las nuevas generaciones de chicos los respetan y “tocan mucho mejor que nosotros a esa edad”. 

Julio Fidel Franchi llega al patio que comparten Rosarioplus.com y Sí 98.9, donde lo espera el set improvisado de Música para mosquitos y un grupo de gente que le ofrece una cerveza para crear esa ilusión de “show de rock”. Pero el la rechaza y pide, amablemente, un vasito de agua. Son las siete de la tarde, y el espíritu after office que viven redactores, productores y camarógrafos no tiene nada que ver con el rock. La cerveza tampoco.

Te burlaste de mí

Se sienta donde le indican, afina la guitarra y empieza. Sin el glamour pretencioso de los que se preocupan más por parecer rockeros que por hacer canciones, ni el discurso lavado del indie. Pero con toda esa energía cruda, visceral de un tipo que sabe lo que quiere: “Voy a tocar la guitarra todo el día y que la gente se enamore de mi voz”, podría Franchi parafrasear a los Auténticos Decadentes. 

“La vida de músico la llevo bien, es como cuando uno lleva una piedra pateándola por la calle. Hasta que llega a la puerta de casa y ya le tomó cariño”, dice Julio en una metáfora llena de humor y ternura. Siempre que habla se balancea buscando un chiste para sentirse más cómodo con lo que está diciendo. Un vicio que convierte a sus charlas en un tren de chistes y reflexiones despiadadas casi imposible de detener. 

Y así nos enteramos que fue lechero y verdulero, solo le faltó ser plomero, concluye. “Fue una experiencia burguesa, Si hubiera sido plomero hubiera sido un rockero completo, con todo el abanico bien sexual de trabajos”. 

La de siempre

Pero hoy es músico, y es un trabajo muy duro también. “La gente se piensa que el rock es muy sencillo, es sólo tocar o grabar, sería muy aburrido si fuese solo eso”. explica. Pero ser músico no es su sueño primigenio: “De chico, mucho más que músico quería ser futbolista. No tiene esa carga existencial que puede tener la vida misma”. Para él el futbol está lejos del dolor. Se puede ganar o perder, te podés enojar, pero está lejos del dolor. “Es un juego que compartimos entre todos y podes salirte cuando quieras”. 

En el fondo, ser músico o futbolista es igual. Lo importante es ser muy bueno en algo y despertar la admiración del público. “Muchas veces me siento muy deprimido, pero también me siento muy libre”, según Julio esa es la ecuación de costo-beneficio de seguir hasta el final.

Nos regala el último tema y sentimos como la aspereza de su voz, ese timbre sensible y rasposo que se quiebra en algunas notas, suma dramatismo a las letras. Ahí se para Franchi, en esa cuerda súper tensa que vacila entre entre el humor, la calle y la poesía. 

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