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Julia Solomonoff contó en Sí 98.9 de qué va su nueva peli

La cineasta de origen rosarino estrenó el jueves su tercer largometraje, del tono intimista, pero esta vez con la jungla de Nueva York como escenario

"Un actor argentino escapa de un amor oculto y se va a Nueva York para comenzar una nueva vida de inmigrante en la indiferente metrópolis. Como la propia vida nunca es nueva, la vieja frustración lo acompaña", reza una sintética sinopsis de Nadie nos mira, la película de Julia Solomonoff.

Con los protagónicos de Guillermo Pfening, Elena Roger y Rafael Ferro, el film tuvo su estreno mundial en el Festival de Cine Tribeca, donde el protagonista ganó el premio como mejor actor. Puede verse en los cines de la ciudad desde el pasado jueves, y promete empatía asegurada luego de un exitoso estreno en Buenos Aires.

Luego de El último verano en la boyita y de Hermanas, el tercer largometraje de la realizadora rosarina continúa la búsqueda de historias intimistas, esta vez con la mirada puesta en la búsqueda de la identidad en nuevos horizontes. “El protagonista es un actor latinoamericano y gay, cosas que son identidad, como irse del país para apostar la vida en otro”, precisó la cineasta en diálogo con Federico Fritschi en Sí 98.9, a la vez que aclaró que “no se trata de una historia de salir del clóset con el cambio de vida, sino de encontrarse con uno mismo en la huida de los problemas personales”.

Algo de lo autobiográfico hay en esta nueva historia de Solomonoff, quien vivió en el corazón Nueva York para estudiar un posgrado en cine, luego volvió para vivir en Buenos Aires donde trabajó en Canal Encuentro, se casó y tuvo dos hijos, y desde 2010 vive en Manhattan en un barrio residencial y más tranquilo que el reconocido downtown. “Siento que pasé muchos años a dos aguas con Argentina, cosa que le pasa a mi personaje que no sabe a dónde pertenece”, lanzó.

De esta forma, la película está filmada íntegramente en Estados Unidos pero la mirada es argentina, aclaró, y aseguró que comenzó pensando una película de pocas escenas, pero el proyecto se fue poniendo ambicioso: “Con sólo dos personajes y pocas locaciones, para filmar en 10 días, y terminé haciendo muchos personajes latinoamericanos, europeos, argentinos, idiomas que se cruzan y más escenografías”.

Solomonoff adelantó sobre su última película, recién estrenada en Rosario.

Consultada por la ciudad de Nueva York como escenario principal, aseguró adorar su diversidad y oferta cultural, “aunque se vive corriendo, cuando vas tenés una sensación muy rara de que ya conocés la ciudad, por tantas películas y tan fotogénica”. Recordó cómo allí todo el tiempo hay rodajes en las calles, “los vecinos protestan que están hartos de los rodajes, aunque la ciudad tiene mucho dinero gracias a eso y al turismo”.

Sin embargo, para rodar hay que pagar un seguro muy alto para filmar en la calle, por lo que aclaró: “En mi película evitamos filmar de esa manera, con un equipo chico y flexible, de la manera independiente con varias vans, y aprovechamos la invisibilidad para tomar en vivo lo que sucede realmente en la calle”.

Estrenó en el Festival de Tribecca, con una recepción “sorpresivamente buena, con mucha atención, porque visibilizó el problema de muchos inmigrantes que sufren actualmente ciertas discriminaciones que no están siendo abordadas”.

En el avant premiere en Buenos Aires en cambio, Solomonoff dijo que percibó que “el público se rió durante los primeros 40 minutos, porque genero empatía: es medio chanta, mentiroso, buscavidas. Pfening se va de fiesta fuerte y a la mañana siguiente tiene un bebé en brazos, y los yanquis no comprenden ese guiño argentino.

 

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