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Una vida de Mago: Bono, el fútbol, la Legión y sus años en Rosario

El día que George Bush lo quiso conocer, la vez que Bono se sacó una foto con él en un restaurante, cómo arrancó la relación con quien es hoy su mujer, su vínculo vía Whatsapp con todos los integrantes de la Legión Argentina "menos uno", su trabajo con chicos que aprenden tenis, la "cara de partido" que ponía cada vez que enfrentaba a un rival y le valía la risa de sus amigos. El ex tenista Guillermo Coria recordó momentos de gloria y anécdotas con el equipo argentino de tenis en diálogo con Federico Fritschi en el programa Hoja de Ruta, en Sí 98.9.

Cuando un famoso te pide una foto

Quien fuera uno de los mejores tenistas del mundo recordó cómo en el US Open y en Roland Garros siempre hay famosos que felicitan a los deportistas. Incluso, en Mónaco, el príncipe siempre los invita al palacio. Una vez en esa ciudad, Coria recordó que celebraba un triunfo en un bar tranquilo junto al futbolista Lucas Bernardi (quien jugaba allá en aquel entonces), cuando le llegó un pedido extraño: el dueño del bar le dijo que el cantante de U2, Bono, lo quería felicitar. “Me halagó pero no lo tomé en serio. Y al rato vino con toda la banda, pidieron disculpas por interrumpir pero querían sacarse una foto y charlar. Le dije que sacaramos una foto, y Bono hiper respetuoso no quiso, dijo ‘Me sentiría mal de interrumpir su festejo’, y cuando pagamos y nos paramos, nos hicimos la foto y nos agradeció”, resumió.

Consultado por el momento en que percibió que ya era reconocido en el mundo, Coria puntualizó: “Cuando le gané a André Agassi iba en el subte hasta Champs Elyseé y la gente empezó a pedirnos los autógrafos. Él era el número dos en ese momento, le gané en cuartos de final de Roland Garros. Creo que ese fue el momento que me di cuenta que la gente te empieza a ver diferente cuando se le gana a alguien tan importante”, remarcó.

También el deportista recordó otros momentos de reconocimiento no tan agradables: “En un Roland Garros fui al comedor, Bush padre quiso saludarme, le dijeron que estaba comiendo y vino igual con su mujer. Mientras me hablaba él, mis amigos me hacían burlas y me hacían reír”, admitió.

"Todos menos uno" en el Whatsapp

Contó, además, que La Legión –como apodó la prensa a los tenistas argentinos en el reciente momento de gloria del deporte nacional– sigue en contacto fluido gracias a Whataspp.  No dio nombres de quiénes están en el grupo, pero aclaró que están "todos menos uno", en un guiño cómplice. 

Sobre el grupo, Guillermo destacó puntualmente que David Nalbandian fue muy importante en su carrera: “Nos íbamos ayudando y mejorando mutuamente. El siendo sub 16 le ganó a Federer la final del US Open, y lo que nos hizo bien era que no nos dejábamos relajar el uno al otro”.

Educar a las nuevas generaciones

El Mago Coria reparte su vida actual entre la Escuela de Tenis, la Fundación que lleva su nombres y las clases que da a beneficio en todo el país. “Dar clases es una forma de devolverle al tenis lo que me dio. Nací en Rufino, viví en Venado Tuerto, y sé lo difícil que es para la gente ir a una ciudad grande para que los chicos entrenen", planteó.

"Cuando me retiré me ofrecí a trabajar en federaciones de Europa y Estados Unidos, México y Chile, pero cuando me casé en 2003 decidí vivir acá, e invertí mucho dinero para armar mi club para que los chicos del interior tengan otro lugar donde ir y no dependan de Buenos Aires”, resaltó.

Además de su escuela de tenis privada, Coria enseña tenis gratis en 24 barrios de todo el país, con un programa de la Secretaría de Deportes de la Nación para evaluar a chicos de 8 a 16 años: “Viajamos por todo el país para ver a los chicos más olvidados con un equipo que armé, y llevamos 750 evaluaciones en 13 provincias. El trabajo más fuerte es con los padres”, contó. En Rosario enseña en el barrio Tío Rolo los lunes a la tarde, donde recuerda que “es muy emocionante ver como disfrutan los chicos de este deporte que no es tan popular”.

El destino alternativo que no fue: Boca

Además de experto en tenis, Coria era un buen jugador de fútbol. Eligió tenis, contó, porque no quería depender de un equipo o de ser elegido: “Jugué en Centenario de Venado Tuerto y salimos campeones. Estudiaba mucho a los rivales, tenía sensaciones raras antes del partido, mis amigos me recuerdan que ponía “cara de partido”. Era una presión linda casi como el nacimiento de tu hijo”, señaló.

Deslizó que incluso que pudo haber jugado en Boca, ya que fue señalado por algunos por su talento. Pero eligió seguir con la raqueta su carrera profesional, en la que le fue más que bien: fue subcampeón de Roland Garrós y número tres del mundo.

Ahora como diversión amateur juega al fútbol con su equipo en el Jockey Club: “En La Calumnia juego de delantero, y aprendí cómo en el deporte amateur se la juegan por la camiseta igual que en el deporte profesional, disfruto jugar en equipo y abrirme a la gente que me cuesta. Ahora soy cero competitivo. No me gusta perder y estoy comprometido, pero dejé la competencia en el tenis”, remarcó.

Los detalles de una historia de amor

Finalmente detalló cómo fue la historia que lo unió a su mujer: “A Carla la conocí en una Copa Davis, cuando ella tenía 14 años, y yo 16 años. No la vi más, y al año siguiente la volví a ver en un torneo en Rosario y fuimos al cine en un grupo de amigos a ver Matrix. Tardé dos años en animarme a estar con ella, aunque ya era obvio”.

Ya era jugador profesional para cuando empezaron a salir, y recordó que para seguir en contacto ella se compró una computada: “Chateabamos por Latin Chat, despues Mirc, ICQ. Era muy difícil ponernos en contacto en aquel entonces que no había celulares ni redes sociales", rememoró.

Escuchá la entrevista completa:

 

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