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Un clásico sin violencia a 13.000 km de distancia

Las filiales de Newell´s y Central en Barcelona jugaron el domingo pasado la previa del partido más importante para Rosario con una premisa máxima: que las agresiones queden de lado y prevalezcan solo pasión y fútbol

El partido que este domingo enfrentará de nuevo a los dos grandes del fútbol rosarino no será el primero que se juegue en el mes de septiembre. Es que el pasado domingo 6 ya se disputó otro clásico que enfrentó a Newell´s y Central.

Fue en otra ciudad, en otro país e incluso en otro continente y con otros jugadores, pero la rivalidad y los colores se vivieron con la misma pasión y sin violencia. Es que el último fin de semana las filiales que ambos equipos tienen en Barcelona se enfrentaron en un encuentro cuyo objetivo principal fue defender la no violencia en el fútbol.

Adrián Cuart tiene 36 años y lleva 15 viviendo al otro lado del charco, en Barcelona. Se fue y dejó todo lo que tenía acá, en su ciudad natal, pero lo que siempre viaja con él es su pasión futbolera, esa que caracteriza y es innata en casi cualquier rosarino. Por eso el domingo no le importó recorrer los 60 kilómetros que separan Calella, municipio donde vive, de la ciudad condal para poder estar en el once titular de la embajada leprosa.

“La idea es ganar, cantar, colgar banderas, cargarnos y al final saludarnos todos y ahí queda la rivalidad” cuenta este rosarino, que jugó por primera vez con la filial en este clásico portando los colores rojinegros, a RosarioPlus.com.

El folclore de las cargadas, también en Barcelona está a la orden del día.
 

Era su primera vez como jugador en estos enfrentamientos, y tal vez esa que llaman suerte de los principiantes le hizo conseguir la victoria por 4 a 2 frente a su máximo rival, además de marcar dos goles que lo convirtieron en el protagonista del partido.

Pero para muchos de los otros jugadores, tanto de la Lepra como de Central Catalunya, este fue el undécimo cruce. Así fue para Lito Fonceca, de 43 años, nueve de ellos vividos en el barrio barcelonés de Clot.

“En todos los otros clásicos el resultado fue distinto. Los canallas ganamos 9 y empatamos uno, que fue el previo al anterior clásico rosarino de este año”, cuenta este integrante del club Rosario Central de Catalunya, en funcionamiento desde 2004.

“Al principio traes todo lo que viviste en Rosario, pero al pasar el tiempo y estar tan lejos te vas dando cuenta de que no vale la pena usar la violencia”, explica Fonceca. “Sí seguís con el folclore y las cargadas, pero hasta ahí”, agrega.

Los muchachos de Central Catalunya y el saludo más canalla.

“Cuando conoces cómo se vive el fútbol afuera, te das cuenta de que los argentinos tenemos una pasión hermosa pero una locura galopante también”, reflexiona por su parte el hincha leproso. “No puede ser que vayas a alentar a tu equipo y te cruces con un idiota con otra camiseta y te arruine el día o quizás la vida”, añade.

Y así, sin violencia pero con la misma pasión y las mismas cargadas, ambos hinchas esperan ansiosos al próximo domingo, cuando canallas y leprosos vuelvan a enfrentarse en la cancha. Y en esto sí cada uno tira para su terreno. “Espero que gane la lepra. Hay que salir de este mal momento y ganando el clásico sería una buena oportunidad” dice Cuart. “El clásico lo ganará Rosario Central, obviamente”, sentencia Fonceca.

Para resolver razones, habrá que esperar al domingo.

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