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El análisis de un triunfo que trae calma y tranquilidad

Newell’s Old Boys ganó su primer partido del semestre. Un triunfo inobjetable, merecido y necesario para darle algo de crédito a este nuevo proceso que encabeza Juan Manuel Llop. Apoyado en un par rendimientos individuales altos y en una actuación colectiva convincente, venció 2-0 a Olimpo y consiguió algo de calma y tranquilidad.

Luciano Pocrnjic: lo exigieron por primera vez a los 20 minutos del segundo tiempo. Y respondió de gran manera ante un mano a mano.

José San Román: da todo desde las ganas y la actualidad, pero le falta mayor claridad en sus participaciones ofensivas. 

Bruno Bianchi: el mejor de la última línea. Es totalmente práctico, donde hay un poco de peligro en campo propio, la revienta sin titubeos.

Nehuén Paz: buen partido. Tuvo el gol de cabeza pero Adrián Gabbarini se lo sacó en una gran atajada.

Milton Valenzuela: como ante Huracán, recién se involucró en el juego colectivo en el segundo tiempo. En la etapa inicial dispuso de una chance clara pero le quedó pegada al pie y definió mal.

Braian Rivero: le dio al equipo otra intensidad en la recuperación y mayor claridad a la hora de atacar. 

Nery Leyes: prácticamente pasó inadvertido. Tuvo la responsabilidad de darle equilibrio al equipo y lo hizo de buena manera.

Víctor Figueroa: con algunos altibajos, rindió mejor en el primer tiempo. Cambió de ritmo en los últimos metros, aunque le faltó algo de precisión en el pase final. Y fue muy solidario para el retroceso.

Joaquín Torres: el mejor de la Lepra. Indescifrable con su gambeta, fue un problema permanente para Olimpo. Generó peligro en cada intervención y cerró una gran tarea convirtiendo el segundo gol. Llop encontró una solución en un jugador que venía relegado.

Luis Leal: otro punto alto. Ganó siempre de arriba, aunque nadie fue a buscar la pelota detrás suyo. Cuando lo buscaron por abajo estuvo acertado. Notable definición para abrir el marcador.

Héctor Fertoli: no termina de entrar en sintonía y de dar todo lo que puede. Apenas dos intervenciones positivas entre las tantas jugadas en las que participó. Fue el primero en ser reemplazado.

Enzo Cabrera: los nervios del debut los dejó en el banco de suplentes. Participó de los dos goles y fue mostró temperamento pese a sus 17 años. Una saludable aparición.

Daniel Opazo: le puso ganas pero no estuvo claro. Le falta serenarse y resolver mejor.

Juan Ignacio Sills: entró para que Torres fuera aplaudido. Y para tratar de cerrar el partido.

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