Central mereció más, pero sólo rescató un punto

Cuando Pitana le sacó la roja a los 14 minutos del primer tiempo a Juan Quiroga, dejando a Olimpo con diez hombres para el resto del partido, Rosario Central no habrá imaginado lo incómodo y cuesta arriba que resultaría el partido en la lluviosa noche de Bahía Blanca. Porque aunque la incidencia hizo crecer a los de Coudet en la cancha (antes Olimpo había sido más expeditivo en materia ofensiva), la inferioridad numérica obligó al local a abroquelarse en el fondo, cerrándole los caminos al Canaya, que no exhibía la lucidez ofensiva de otros partidos.

El primer tiempo transcurrió entre el vértigo de una cancha mojada y rápida y las jugadas bruscas donde sobró pierna fuerte y faltó buen fútbol. Entre patadas y amarillas (Central acumuló cinco sólo en los primeros 45 minutos), el partido se volvió ordinario. Sólo algunas pinceladas de lo Celso y Cervi le daban fluidez al Canaya, que no podía hilvanar la puntada final para abrir el marcador.

El inicio del segundo tiempo era una copia fiel de los primeros 45 minutos: Central buscaba el gol a partir del juego asociado, aunque sin la claridad para definir alguna de las aproximaciones al área aurinegra. Olimpo, ordenado en el fondo apostaba por esperar al Canaya e intentar salir rápido de contra, aunque con dificultades para llegar con mucha gente al arco del Melli García.

Hasta que, a los 20 del complemento, Olimpo se puso en ventaja –inmerecidamente- con un gol de cabeza de Nicolás Figal, en una segunda jugada tras un córner. Hasta ahí, el local no había hecho méritos para ponerse en ventaja en el marcador.

 

 

Pero Central tenía una carta infalible: el goleador apareció cuando más se lo necesitaba y, apenas diez minutos después, Marco Ruben le puso justicia al marcador con un soberbio cabezazo al segundo palo de Champagne, tras un exquisito centro de Lo Celso. El 9 canaya le ponía tranquilidad a la ansiedad auriazul.

 

 

Después, Central fue con todo por el triunfo. Pero, una vez más, chocó con la resistencia de los de Bahía Blanca y su propia impericia para encontrar los caminos que lo llevaran al gol que le diera la victoria. Apurado por quedarse con los tres puntos que le dieran la tranquilidad de mantenerse en la punta de la Zona 1, al Canaya lo consumieron los nervios y perdió claridad. Para colmo, a los 43 minutos se fue expulsado Musto en una jugada confusa en la que Pitana pareció ver una agresión del cinco canaya.

Los últimos minutos se consumieron entre intentos de Central que no pudieron cambiar la historia. El Canaya no tuvo puntería en el final y sólo se trae un empate de Bahía Blanca. A juzgar por lo hecho, tiene sabor a poco. Aunque por lo torcida que parecía la historia, una derrota hubiese sido un golpe injusto. El tiempo dirá si los de Coudet ganaron un punto o perdieron dos.

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