A Central se le escapó en el final y quedó con gusto a poco

Había hecho méritos para ganarlo. Tuvo que remar desde atrás y supo hacerlo. Pero en el fútbol nada está asegurado y cuando parecía que Rosario Central lo ganaría y se afianzaría en lo más alto del torneo, Banfield le empató el partido y arruinó el festejo. Fue 2 a 2 en el Gigante tras 90 minutos con mucha entrega, algo de pierna fuerte y varias situaciones de gol.

El conjunto auriazul necesitó de lo mejor de sus futbolistas para revertir la situación ante el Taladro, que se puso en ventaja a los siete del primer tiempo gracias a Bettini y una serie de errores de la última línea. El análisis previo desapareció con ese tanto y se armó un partidazo.

El gol no cambió los planes de cada uno. Central continuó con su búsqueda pero no fue demasiado claro, pese a que en cancha juntó a Cervi y Lo Celso, dos acostumbrados a generar juego asociado. Banfield se paró de mitad de cancha hacia atrás con mucha gente, dejando a Santiago Silva como único delantero.

Poco a poco el partido levantó temperatura. El árbitro Baliño tomó un par de decisiones incorrectas a entender de los jugadores de Central y el público colaboró para que el campo de juego se convierta en una caldera. Entonces hubo más pierna fuerte que ideas claras y el partido se desdibujó. Incluso Pablo Álvarez (ingresó por Villagra, lesionado) metió una tremenda patada contra Sarmiento y se salvó de la roja.

Estaba cantado. Central salió al complemento a llevarse por delante al rival y pronto encontró el empate, que llegó por una pelota parada. Donatti le puso la cabeza a un preciso envío de Lo Celso y gritó el 1 a 1 a los cuatro del complemento.

Pero claro, no fue todo. Con la tranquilidad del empate Central se desenvolvió de otra forma y llegó al 2 a 1 a través de un futbolista que merecía el gol por sus últimas actuaciones. El siempre rendidor Damián Musto clavó un golazo de zurda desde fuera del área y dejó boquiabierto a más de uno. Una perla del 5 para que explote el Gigante.

Entonces en el estadio todo era satisfacción. Coudet intentó asegurar la tenencia con los ingresos de Battaglia y Delgado, cuestión que logró de a ratos, pero Vivas también jugó sus cartas y tuvo premio. El DT del Taladro puso a Villagra que a seis minutos del final igualó la historia.

El muy buen rendimiento de Pinola como lateral izquierdo, el talento de Lo Celso, las corridas de Ruben y el golazo de Musto no fueron suficientes. Esta vez Central no pudo cerrarlo y se fue con bronca. Un punto tiene gusto a poco sobre todo porque el Canaya estaba ante la chance de escaparse como líder en su zona. Ahora, será tiempo de recuperarse y pensar en la Libertadores. El calendario no da tiempo a los lamentos.

 

 

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