La fiscal Gisela Paolicelli brindó este jueves los detalles del crimen del policía Leoncio Bermúdez, ocurrido la noche del 14 de noviembre en el Hospital Provincial, durante la audiencia imputativa a los tres acusados por el hecho.  Tras presentar la evidencia, Paolicelli imputó a los acusados por homicidio calificado por la participación dos o más personas y por promesa remuneratoria criminis causa. También agravó ese delito por la participación de dos menores y por el uso de armas, y los imputó por abuso de armas, robo calificado y tentativa de favorecimiento de evasión, informó el Ministerio Público de la Acusación (MPA). La jueza del caso, Verónica Lamas González, formalizó la imputación y les dictó prisión preventiva por dos años.

Los investigadores del crimen del policía indicaron que un adolescente de 15 años fue el encargado de reclutar a los demás partícipes del intento de rescate de un preso condenado por dos homicidios, que terminó con el asesinato de ese efectivo, y la sospecha es que la orden para realizar la maniobra fue dada por otros detenidos en la Unidad Penitenciaria número 11, que ofrecieron dos millones de pesos por "el trabajo".

También quedó bajo la lupa judicial el Servicio Penitenciario santafesino, ya que solo pasaron cinco minutos entre que un custodio del preso internado informó a sus superiores sobre el alta médica y un detenido en la cárcel de Piñero se contactó con el adolescente de 15 años para armar el plan de “rescate”.

Ante eso, Paolicelli imputó esta tarde a Pablo Cristian Gastón Sosa (23) como el autor material del asesinato del policía Bermúdez, y a los presos Joel Gabriel Ibarra y Lautaro Román Núñez también por homicidio agravado por promesa remuneratoria, al entender que fueron quienes avisaron al adolescente que el preso internado en el hospital, Gabriel Lencina, iba a ser dado de alta y así organizó la frustrada evasión. Lencina (29) está actualmente detenido en la Unidad Penitenciaria Nº11 de la localidad santafesina de Piñero, donde cumple una condena unificada en 22 años y 2 meses de prisión por dos homicidios.

Según la investigación, el 13 de noviembre a eso de las 22, el preso, que estaba alojado en el pabellón 9 de esa cárcel, fue trasladado por el Servicio Penitenciario al Hospital Provincial de Rosario con diagnóstico de tuberculosis. Tras ser atendido, a las 2.45 de la madrugada del martes 14 se indicó su internación, y a las 18.43 el personal del Servicio Penitenciario a cargo de la custodia notificó a sus superiores vía WhatsApp que el interno “recibió el alta y solicita el correspondiente traslado de regreso a la Unidad Penitenciaria”, según explicó la fiscal.

Cinco minutos después, a las 18.48, otros dos detenidos en la cárcel de Piñero, identificados en la causa como Ibarra y Núñez, se comunicaron con teléfonos celulares, cuyo uso está prohibido en prisión, con un menor de 15 años para indicarle que convoque a personas con el fin de liberar a Lencina del hospital, antes del traslado de regreso a la cárcel.

Paolicelli detalló que para eso ofrecieron dos millones de pesos, constancia que quedó registrada en conversaciones de la cuenta de Instagram del menor de 15 años, que está detenido a disposición de un Juzgado de Menores.

El adolescente comenzó la tarea de reclutamiento de "mano de obra" para liberar a Lencina y en un mensaje le dijo a su interlocutor que había que “rescatar a uno de los jefes, que está en el hospital”. “No hay que matar ni nada. Está todo arreglado. Dos millones de pesos pagaron y el jefe sale solo”, escribió el menor en el mensaje que la fiscal convirtió en evidencia durante la audiencia de hoy.

En otro mensaje en los que ofrecía “el trabajo”, escribió: “Hay que rescatar a uno de los jefes. Está en el hospital con un cobani”, y agregó que “hay que matar al cobani, lo que sea, pero hay que rescatar al jefe”.

De acuerdo con la acusación, el chico tomó un remis y pasó a buscar a otro menor, de 14 años y también a disposición de un Juzgado de Menores, y de camino subieron al vehículo a Pablo Sosa hasta llegar al hospital Provincial.

A las 20.43 llegó otra persona, que está prófuga, y se unió al grupo en la esquina de las calles Alem y 9 de Julio. Allí recibieron directivas de un hombre y una mujer que estaban en un automóvil Fiat Uno color gris.

Los médicos dieron el alta a Lencina a las 21 y la comisión de Traslados del Servicio Penitenciario salió de la cárcel Piñero a las 21.30. Pero a las 21.47, Sosa y la persona prófuga ingresaron a la guardia del hospital mientras los dos adolescentes quedaron de “campana” en la puerta del centro de salud.

La fiscal dijo que Sosa llegó hasta la habitación de Lencina, donde había dos custodios del Servicio Penitenciario, sacó un arma y uno de ellos se abalanzó para quitársela, por lo que se produjo un forcejeo y el oficial resultó herido.

Sosa le quitó el arma reglamentaria al empleado del Servicio Penitenciario y comenzó la huida disparando contra pacientes que estaban en el centro de salud e hiriendo a una mujer en la cadera y el glúteo.

Según la fiscal, al escuchar los gritos apareció en escena el suboficial de Policía Leoncio Bermúdez, que prestaba servicios en el hospital, y se topó con Sosa, quien con las armas en la mano le disparó primero en la cabeza y, cuando ya estaba en el piso, volvió a dispararle otras dos veces. Ya en la calle, Sosa tiro contra las paredes del hospital y el destacamento policial móvil que se encuentra en la puerta, y lesionó a otra persona.

Finalmente, con el plan de liberación frustrado, todos escaparon en el Fiat Uno que esperaba afuera.

Bermúdez murió esa misma noche en el hospital de Emergencias de Rosario.